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Saramago y Castril
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Saramago y Castril
María Escudero | Actualizado 23.06.2010 - 01:00CUANDO desaparece una persona de la altura humana e intelectual de José Saramago, todos sentimos su pérdida y aparecen homenajes que tratan de reconocer a quien nos ha hecho mejores a todos individualmente, pero también nos ha engrandecido colectivamente con su compromiso cívico y su ejemplo ético. No me corresponde loar al intelectual Saramago, ni al escritor pero les quiero contar algo más íntimo, más cercano, que he tenido el privilegio de compartir. Les quiero hablar del vínculo de Saramago con Castril que sin duda es fruto de su profundo amor por Pilar del Río, esa castrileña maravillosa, apasionada de su gente y de su pueblo que al igual que Saramago nunca olvidó sus orígenes. Han sido frecuentes las visitas a Castril de los dos, donde combinaban reuniones familiares con un decidido apoyo al desarrollo del municipio y a la promoción cultural del mismo. Seguramente por eso, ante la pérdida de José Saramago, decía Juan Mar, el alcalde de Castril, que había puesto a Castril en el mapa de la cultura, de una cultura universal, para todos y todas. La cultura entendida como el intercambio de experiencias, de historia, de memoria compartida, una cultura popular en el mejor sentido de la palabra, que alcanza a todos y que a todos nos hace mejores.
Desde hace varios años colaboro con el Ayuntamiento de Castril en sus proyectos culturales y eso me ha permitido ser testigo directo del compromiso de Pilar del Río y de José Saramago, de su gran generosidad cuya máxima expresión es la decisión de que Castril compartiera sede de la Fundación Saramago con Lisboa y Tías en Lanzarote. La inclusión de Castril en la red de municipios culturales Sete Soes Sete Luas, de la que son presidentes de honor Saramago y Darío Fo, y que forman parte más de treinta municipios de más de diez países del Mediterráneo y la Macaronesia ha permitido a lo largo de ya varios años la realización del Festival que se celebra cada agosto, pero también recuperar la industria del vidrio o la promoción del aceite y hasta la colaboración en la construcción de un centro cultural en Cabo Verde. La última vez que José Saramago visitó Castril, en julio de 2008, tuve el privilegio de asistir a la inauguración del Parque de Las Pequeñas Memorias a la que me invitó el alcalde, paseamos por el río, compartimos comida con ellos, con su familia y con muchos vecinos de Castril.
La primavera pasada fue la última vez que vino a Granada y presenció ilusionado una muestra de la recuperación del vidrio por parte del alumnado del Centro José Saramago, actividad, ahora ya, convertida en industria en el municipio. Pudimos ver como siempre la adoración de Saramago por Pilar y el respeto, el humor y los valores que ambos han compartido, expandiendo su amor a personas y causas. Decía Pilar del Río en el funeral por su marido "que sólo lloren los que no lo han conocido", nosotros no lloramos. Castril, Granada, Andalucía agradecen a José Saramago todo los que nos deja, por eso siempre honraremos su memoria.
Desde hace varios años colaboro con el Ayuntamiento de Castril en sus proyectos culturales y eso me ha permitido ser testigo directo del compromiso de Pilar del Río y de José Saramago, de su gran generosidad cuya máxima expresión es la decisión de que Castril compartiera sede de la Fundación Saramago con Lisboa y Tías en Lanzarote. La inclusión de Castril en la red de municipios culturales Sete Soes Sete Luas, de la que son presidentes de honor Saramago y Darío Fo, y que forman parte más de treinta municipios de más de diez países del Mediterráneo y la Macaronesia ha permitido a lo largo de ya varios años la realización del Festival que se celebra cada agosto, pero también recuperar la industria del vidrio o la promoción del aceite y hasta la colaboración en la construcción de un centro cultural en Cabo Verde. La última vez que José Saramago visitó Castril, en julio de 2008, tuve el privilegio de asistir a la inauguración del Parque de Las Pequeñas Memorias a la que me invitó el alcalde, paseamos por el río, compartimos comida con ellos, con su familia y con muchos vecinos de Castril.
La primavera pasada fue la última vez que vino a Granada y presenció ilusionado una muestra de la recuperación del vidrio por parte del alumnado del Centro José Saramago, actividad, ahora ya, convertida en industria en el municipio. Pudimos ver como siempre la adoración de Saramago por Pilar y el respeto, el humor y los valores que ambos han compartido, expandiendo su amor a personas y causas. Decía Pilar del Río en el funeral por su marido "que sólo lloren los que no lo han conocido", nosotros no lloramos. Castril, Granada, Andalucía agradecen a José Saramago todo los que nos deja, por eso siempre honraremos su memoria.

