palabra en el tiempo

La perla

| Actualizado 03.09.2010 - 01:00
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HAY más razones para que Granada castigue con una huelga general indefinida a sus gestores patrimoniales y de obras públicas que para secundar el paro sindical del 29 de septiembre. La responsabilidad de los daños económicos es mundial pero los despropósitos que ha padecido y padece la provincia son concretos y, por añadidura, sangrantes y con recochineo. Ha faltado, como se suele decir, el canto de un duro, para que el más importante proyecto cultural en vías de creación en la ciudad, el centro cultural García Lorca, de la Plaza de la Romanilla, se quede colgado a falta de tres o cuatro millones de euros ¡después de invertir casi veinte! Y aún así, a la vista de los resultados del cónclave administrativo celebrado ayer, la sombra de la duda permanece. Hay razones suficientes para mantener un sereno escepticismo: primero, por la incapacidad manifiesta demostrada por las administraciones para superar las diferencias sin necesidad de conciliábulos in articulo mortis; y segundo, por que aún falta por decidir qué pagará cada organismo y, más obtuso todavía, de dónde sacará el dinero. Ayer, quizá por vergüenza torera, el Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, la Diputación de Granada y el Ayuntamiento acordaron "estudiar" de qué manera van a acoquinar "a partes iguales" la cantidad que falta para concluir el proyecto.

Eso de "estudiar" cómo se paga a escote parece, con perdón, un sarcasmo. A ver, ¿alguien duda de cómo se paga una deuda a partes iguales? ¿Qué extrañas disciplinas hay que estudiar? Al menos los asalariados no tenemos duda de cuál es el procedimiento. Se pide la cuenta, se divide por cinco, se mete la mano en el bolsillo, se tira de tarjeta de crédito y se espera a que el empleado pase el canto por la ranura del lector con esa rara delicadeza de verdugo que tienen los cajeros expertos. Una vez descabezada la cuenta corriente, el cliente extiende la mano y recupera la tarjeta con el mismo estupor con que los deudos de María Antonieta recuperaron su cabeza de la guillotina. Y ya está: liquidado.

No, no hace falta estudiar contabilidad. Pero las Administraciones insisten en clavar los codos en la mesa y pensar durante un largo mes cómo y con qué dinero pagarán. ¡Fray Leopoldo los asista! El Centro García Lorca no sólo es la perla capaz de renovar el crédito literario de Granada dentro y fuera de los límites provinciales (una vez liquidado el Hay Festival y con la excepción del Festival de Poesía) sino el único proyecto, de los muchos que se han barajado, que ha resistido los golpes de la crisis, por un lado, y del desinterés cateto, por otro. Habría sido un despropósito mundial que después de una fuerte inversión el centro muriera a falta del último vaso de agua.
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