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Espigones contra los temporales, una solución a medio plazo
Espigones contra los temporales, una solución a medio plazo
Algunas construcciones actuales no son compatibles con la línea natural de Costa en el delta del Guadalfeo · La presa de Rules provocó cambios en este entorno
Ester Araúzo / Granada, Costa | Actualizado 24.06.2008 - 05:01"Que la gente no se engañe. El mar trabaja todos los días, es un sistema dinámico y no conocemos lo que va a pasar el año que viene". El catedrático Miguel Losada trabaja en el grupo de investigación de Dinámica de flujos ambientales, que investiga procesos como el que ha hecho que la presa de Rules provoque un cambio en la línea de costa del delta del Guadalfeo. Losada explica que la construcción de espigones que defienden algunos colectivos podría suponer una solución más estable y menos variabilidad de la línea de costa que el traslado de arena cada cierto tiempo, aunque la subida del nivel del mar prevista dentro de unos años daría lugar a una nueva situación. De modo que tampoco se trataría de una solución definitiva.
"La estrategia que se está siguiendo ahora es hacer arreglos casi todos los años llevando arena de la playa de Poniente a Playa Granada", explica el científico. "A más largo plazo habrá que aceptar que el río ya no baja sedimentos y determinar la nueva ubicación de la línea de costa y ver si es compatible con las instalaciones actuales", continúa. Sin embargo, muchos vecinos y empresarios de la zona defienden que el levantamiento de espigones daría salida a esta situación sin que se vieran perjudicadas las construcciones actuales y en este sentido, Losada plantea una opción: "Si lo que se quiere es consolidar la posición de la costa que interesa al hombre, se puede hacer con obras. El problema es que quieren soluciones definitivas, pero sólo serviría para un periodo máximo de 25 años, porque después el nivel del mar va a subir más. Además las obras, como toda construcción humana, se deteriora y necesita conservación y reparación. Esta opción, por tanto, tienen también unos costes que alguien debe soportar", puntualiza.
Actualmente los movimientos naturales de la arena "no son compatibles con algunas de las instalaciones actuales", afirma el científico, que explica que nos encontramos en mitad de un proceso de cambio en la costa que se inició con la construcción de la presa de Rules y que ya ha dado lugar a un retroceso de la línea de costa. "Hay dos espigones que servían de encauzamiento del río y antes tenían, según los años, entre 90 y 200 metros de arena por delante y ahora están dentro del mar", cuenta Losada. La presa anula el trasporte de sedimentos del río Guadalfeo que contribuía a la formación de la playa.
Ahora el mar trabaja sin esa aportación, lo cual da lugar a una trasformación de la orientación y la ubicación de la línea de costa, explica el científico, que apunta la necesidad de valorar los tiempos, los costes y la definición de la costa que se quiere, su ubicación y su variabilidad, para tomar una decisión sobre qué hacer ante la nueva situación. "El conocimiento científico permite cuantificar la movilidad y prever los procesos futuros, pero con esta información hay que sentarse a valorar los intereses sociales, económicos y medioambientales para tomar una decisión", concluye Losada.
"La estrategia que se está siguiendo ahora es hacer arreglos casi todos los años llevando arena de la playa de Poniente a Playa Granada", explica el científico. "A más largo plazo habrá que aceptar que el río ya no baja sedimentos y determinar la nueva ubicación de la línea de costa y ver si es compatible con las instalaciones actuales", continúa. Sin embargo, muchos vecinos y empresarios de la zona defienden que el levantamiento de espigones daría salida a esta situación sin que se vieran perjudicadas las construcciones actuales y en este sentido, Losada plantea una opción: "Si lo que se quiere es consolidar la posición de la costa que interesa al hombre, se puede hacer con obras. El problema es que quieren soluciones definitivas, pero sólo serviría para un periodo máximo de 25 años, porque después el nivel del mar va a subir más. Además las obras, como toda construcción humana, se deteriora y necesita conservación y reparación. Esta opción, por tanto, tienen también unos costes que alguien debe soportar", puntualiza.
Actualmente los movimientos naturales de la arena "no son compatibles con algunas de las instalaciones actuales", afirma el científico, que explica que nos encontramos en mitad de un proceso de cambio en la costa que se inició con la construcción de la presa de Rules y que ya ha dado lugar a un retroceso de la línea de costa. "Hay dos espigones que servían de encauzamiento del río y antes tenían, según los años, entre 90 y 200 metros de arena por delante y ahora están dentro del mar", cuenta Losada. La presa anula el trasporte de sedimentos del río Guadalfeo que contribuía a la formación de la playa.
Ahora el mar trabaja sin esa aportación, lo cual da lugar a una trasformación de la orientación y la ubicación de la línea de costa, explica el científico, que apunta la necesidad de valorar los tiempos, los costes y la definición de la costa que se quiere, su ubicación y su variabilidad, para tomar una decisión sobre qué hacer ante la nueva situación. "El conocimiento científico permite cuantificar la movilidad y prever los procesos futuros, pero con esta información hay que sentarse a valorar los intereses sociales, económicos y medioambientales para tomar una decisión", concluye Losada.


