Andalucía en el exterior

La Euroferia se atomiza

La gran fiesta de los emigrantes españoles continúa creciendo y atrae cada año a más visitantes de otras nacionalidades

Rafael Navas | Actualizado 13.06.2008 - 19:09
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El alcalde de Brusela, Freddy Thielemans, bailando sevillanas. / JEAN LOUIS WERTZ

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Tres mujeres vestidas de flamenca con el Atomium al fondo. / JEAN LOUIS WERTZ

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La Euroferia es una pica en Flandes. Al menos eso indica la bandera española ondeando en la más alta de las nueve esferas del Atomium,  símbolo de la Exposición Universal de 1958 en Bruselas, que acaba de cumplir medio siglo. Al alcalde de la capital europea, Freddy Thielemans, le encanta todo lo español. Por eso, hace un par de años no tuvo reparos en ceder cuatro hectáreas de la avenida del Atomium para que se instalaran más de cien casetas en este acontecimiento único e inclasificable que sólo se puede captar en toda su dimensión con una visita. Este año lo ha podido comprobar por primera vez la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, que además coincidió con su homóloga belga, que es hija de españoles. Hasta la Euroferia se han desplazado estos días muchos españoles que trabajan en Bélgica, desde empresarios a estudiantes pasando por personal de la Comisión Europea y la OTAN, y otros países del entorno, que llevan años coincidiendo por estas fechas como si de un ritual se tratase. Pero la Euroferia no es una feria como las de España y, por supuesto, no es una feria sólo para españoles. “Lo que nos une a los europeos es la fiesta”, explicaba el alcalde Thielemans antes de recitar a Federico García Lorca en la inauguración, el pasado jueves 5 de junio.

La lluvia deslució este año la recepción oficial en la Grandplatz pero no impidió que durante cuatro días conviviesen las sevillanas con la salsa, la paella con la comida belga o el fino con la cerveza kriek. Lo que más llama la atención es la mezcla de culturas que, atomizadas, hacen de la Euroferia un lugar de encuentro entre tradición y modernidad que surgió de la idea de un grupo de emigrantes en 1992 cuyo espíritu recoge hoy Federico Gallo, presidente de honor de la asociación organizadora. Cada vez son más los patrocinadores que concurren y entre los españoles sobresalen Osborne y Seat. Los casi 200.000 visitantes avalan una cita que va a más.

2 comentarios
  • 2 Pep 17.06.2008, 16:56

    Lo lamentable no es el espectáculo en si. Se trata de una penosa demostración de pandereta y vino que, lejos de lo que cree el españolito medio, en el exterior lo jalean como si de una tribu de zíngaros se tratase. Triste que esa sea la imagen mas propiciada de España y, con ella, la de todos nosotros.

  • 1 Manuel 17.06.2008, 01:03

    Es para lo único que nos quieren. Seguimos igual, exportando lo mismo que cuando vivía la lucecita del Pardo: farolillos, peinetas, vino, caballos, sevillanas, flamenquito. . . y todo lo demás. O sea, juerga. Y nosotros vamos y se lo damos y hacemos de ello un cuestión de orgullo. Igual que siempre.

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