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'Futility', el libro que predijo la catástrofe
Cien años del hundimiento
'Futility', el libro que predijo la catástrofe
La novela de Morgan Robertson fue publicada 14 años del naufragio del 'Titanic'. La ficción tiene muchos parecidos con la realidad.
Chris Melzer (DPA), Nueva York | Actualizado 13.04.2012 - 12:57
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Un crucero que se consideraba que no podía hundirse choca contra un iceberg en una gélida noche de abril y se hunde en las aguas del Atlántico, llevándose las vidas de centenares de personas. Pero lo que parece la historia del Titanic es, en la ficción literaria, la del Titán. Y lo más sorprendente de todo: la novela fue publicada 14 años antes del famoso naufragio. Futility, traducida al castellano como Futilidad, parece una copia mala de la catástrofe más famosa que haya tenido una embarcación. También aquí, como no hay suficientes botes salvavidas para las 2.500 personas a bordo, la mayoría de los pasajeros muere. Incluso el nombre del barco de ficción, Titán, parece una parodia de la verdadera historia encarnada por el Titanic.
El argumento de Futility, y en ese aspecto los críticos parecen estar muy de acuerdo, hace aguas. Su autor, Morgan Robertson, es "relativamente malo", comenta el profesor de Física y fanático del Titanic Metin Tolan, que investigó el accidente. Aunque no todos piensan lo mismo: "Su estilo narrativo es un recurso seguro contra el insomnio", escribió en cambio un lector en un foro de la web, mientras que otro aseguró que sus páginas no eran ninguna catástrofe.
Futility es una obra muy popular en círculos esotéricos. Y no sorprende que así sea, dada la cantidad de parecidos con la realidad. Ambos buques partieron bajo bandera británica para hacer el recorrido Southampton-Nueva York, se consideraba que estaban construidos para llegar a destino contra viento y marea, tenían "entre 800 y 900 pies de largo", podían transportar a 3.000 pasajeros y sólo tenían espacio en los botes salvavidas para un tercio de las personas.
Ambos cruceros chocaron con el estribor contra un iceberg en una fría noche de abril, 900 millas antes de llegar a Nueva York. Pero lo más peculiar de todo son los nombres: Titán y Titanic. "Eso no puede ser casualidad", escriben los lectores. Pero sí, semejantes casualidades existen. A fin de cuentas, también hay muchos datos que no concuerdan. En la ficción, no era el primer viaje de Titán, que además partió de Nueva York a Southampton, no al revés. En el libro sobrevivieron sólo 13 personas, mientras que en la realidad se pudieron salvar unas 700. Y además, el Titán había chocado antes contra un velero, tenía velas además de funcionar a vapor y luego se hundió en unos pocos minutos, no en dos horas y media, como en la historia real.
Futility se convirtió en un éxito de ventas. Eso sí: después de la catástrofe real. Y el escalofrío que recorre a los lectores que sospechan una capacidad sobrenatural en el autor de sus páginas aún sigue dando de que hablar.
El argumento de Futility, y en ese aspecto los críticos parecen estar muy de acuerdo, hace aguas. Su autor, Morgan Robertson, es "relativamente malo", comenta el profesor de Física y fanático del Titanic Metin Tolan, que investigó el accidente. Aunque no todos piensan lo mismo: "Su estilo narrativo es un recurso seguro contra el insomnio", escribió en cambio un lector en un foro de la web, mientras que otro aseguró que sus páginas no eran ninguna catástrofe.
Futility es una obra muy popular en círculos esotéricos. Y no sorprende que así sea, dada la cantidad de parecidos con la realidad. Ambos buques partieron bajo bandera británica para hacer el recorrido Southampton-Nueva York, se consideraba que estaban construidos para llegar a destino contra viento y marea, tenían "entre 800 y 900 pies de largo", podían transportar a 3.000 pasajeros y sólo tenían espacio en los botes salvavidas para un tercio de las personas.
Ambos cruceros chocaron con el estribor contra un iceberg en una fría noche de abril, 900 millas antes de llegar a Nueva York. Pero lo más peculiar de todo son los nombres: Titán y Titanic. "Eso no puede ser casualidad", escriben los lectores. Pero sí, semejantes casualidades existen. A fin de cuentas, también hay muchos datos que no concuerdan. En la ficción, no era el primer viaje de Titán, que además partió de Nueva York a Southampton, no al revés. En el libro sobrevivieron sólo 13 personas, mientras que en la realidad se pudieron salvar unas 700. Y además, el Titán había chocado antes contra un velero, tenía velas además de funcionar a vapor y luego se hundió en unos pocos minutos, no en dos horas y media, como en la historia real.
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