Niño Miguel: entre la realidad y la leyenda

  • El documental 'La sombra de las cuerdas' restituye la figura de un guitarrista genial.

Años después de horas y horas de grabaciones, de momentos espontáneos al toque y de confesiones de una vida que una vez buscó un camino alejado de los escenarios y los laureles, un día de 2008 de los que Chechu García Berlanga y Benoît Bodlet visitaron a Miguel Vega Cruz Niño Miguel (Huelva, 1952) durante la estancia en una clínica de rehabilitación en la que el guitarrista fue ingresado tras abandonar la calle, le preguntaron qué título le daría al documental que sobre su vida estaban grabando. "Sin dudarlo -recuerda Berlanga- respondió La sombra de las cuerdas". Éste es el nombre de la cinta y éste el final de un proyecto que recoge la vida de un compositor genial, de un artista admirado por Morente, por Paco de Lucía, por Camarón, por Mairena, por su sobrino Tomatito y por cuantos alguna vez conocieron de cerca la sensibilidad de un tocaor que, tras publicar dos discos que revolucionaron el flamenco a mediados de los 70, cayó en el olvido sumido en la oscuridad profunda de las adicciones y la vulnerabilidad de su mente. "Pero nunca dejó de tocar, siempre fue la sombra de su guitarra", recuerdan los promotores de esta cinta -tocada por mil avatares de producción por cuestión de derechos de los temas del propio tocaor- que viene a rehabilitar y a arrojar luz a la obra de un hombre que, durante más de dos décadas, llegó a vivir de la calle y en la calle regalando su arte por unas monedas con una guitarra que nunca tenía seis cuerdas.

La venta de los documentales -en tiendas y webs como flamencoworld.com y deflamenco.com- vendrá, dijo Berlanga, "a mejorar la salud de Miguel", que, pese a todo, aguantó los envites de la vida.

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