Una fiesta y tres momentos

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Jerez, la uva y el cante. Cante: Fernando de la Morena, Juan Moneo 'El Torta', Luis el Zambo, Enrique Soto 'Sordera', Jesús Mendez, Manuela Méndez, Mateo Soleá, Juan de la Morena, El Quini. Baile: Tía Rosario 'La Majumita', Tía la Currilla, Tía la Yoya, Tía Merced 'La Churra', El Majumita, Joaquín Grilo. Guitarra: Moraíto, Diego del Morao, Pepe del Morao, Manuel Parrilla. Palmas: El Bo, Chicharito, Gregorio, Rafa, Carlos Grilo, el Lúa. Dirección: Manuel Moreno Junquera 'Moraíto'. Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Sábado, 18 de septiembre. Aforo: Lleno.

Es el mismo espectáculo, con variaciones, más corto aunque igual de deslavazado, que en este mismo festival y en este mismo teatro presentó Moraíto hace unos años. Se trata de mostrar el cante, el toque y el baile de Jerez. Un Jerez, claro está. Jerez también es Antonio Chacón, José Cepero, por citar dos nombres a vuela pluma. Pero los referentes ayer eran Manuel Torre, la saga Sordera, los Moneo, los Méndez, los Zambos, los de la Morena ...

La obra se abre y se cierra por bulerías. Lo primero es una explosión de alegría y compás. Lo último es la reiterativa mostración de una serie de talentos individuales. Lo primero, la exposición de un estilo de baile colectivo, la verdad del baile por bulerías: que para sentir este cante, que es una verdadera forma de estar en la vida, no hacen falta virtuosismos ni excesos, sino sólo marcar el compás. Lo último, la forma de ver el cante por bulerías en la ciudad del vino: los cantos de origen folclórico y celebración colectiva en la voz sin amplificar de un Fernando de la Morena que tenía tantas ganas de cantar que hubo de ser sacado de la escena por El Quini. El dramatismo exhibicionista de la canción por bulerías en el cante y el baile de La Chati. La entrega absoluta de El Torta en un tono mayor que ningún guitarrista encontraba en el traste, hasta que se sentó Moraíto, etc. Entre medias de estas dos fiestas los cantes trilleros de Fernando de la Morena y algunos otros estilos que en Jerez se dicen de manera particular: la seguiriya de Mateo Soleá, el taranto de Manuel Torre, con cartagenera, a cargo de un Enrique Soto muy motivado, la soleá del Zambo. Y la bulería por soleá del Torta, el segundo de los grandes momentos de la noche: El Torta ya no es el cantaor claro, de precisa dicción, de hace veinte años. Canta angustiado y congestionado pero conserva esa mítica capacidad de transmisión.

El tercer momento fue el baile del Grilo, con el toque solista de Moraíto ... por bulerías, claro. Un baile en el que el jerezano demostró que se puede ser al mismo tiempo solemne y ridículo, enjundioso y guasón, siempre magnético y sobrado de verdad flamenca. Una fiesta al uso con tres momentos notables.

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