La lucha como exploración

Colección privada.Compañía Marco Vargas & Chloé Brûlé. Dirección, coreografía, intérpretes: Marco Vargas y Chloé Brûlé. Música: Diego Amador, Venetian Snares, Raúl Cantizano, Mouse DJ. Lugar: Monasterio de La Cartuja. Fecha: Lunes, 17 de setiembre. Aforo: Lleno.

En Colección privada rebosa el erotismo llano y quebradizo característico del trabajo de la compañía formada por Marco Vargas y Chloé Brûlé. El espectador ha de detenerse en todo tipo de detalles que vuelven imprescindible lo insignificante, como la expresión del rostro transformada en máscara por la luz de una simple linterna. Los creadores volvieron a demostrar que son capaces de hacer del tablao flamenco un ring de boxeo, un concierto de rock o cualquier otra cosa que se propongan sin dejar de hacer, y, sobre todo, de pensar, el flamenco. También es de destacar su capacidad para usar ropas y otros elementos flamencos y no flamencos de forma fresca y risueña (qué festiva utilización de la bata de cola, que regaló extremidades animaladas a la bailarina canadiense). La pieza puede entenderse como un muestrario de los proyectos y trabajos de la compañía, de las imágenes poéticas que surcan sus creaciones como olas. Pero eso que tiene de álbum, que por un lado le otorga una intimidad hogareña de lo más singular, también le quita fuerza y consistencia a la propuesta, que no siempre pasa de una cosa a otra con la misma coherencia.

Es una pena que los espectáculos que tienen lugar en el Monasterio de la Cartuja no lo habiten de alguna manera, que recurran a escenarios corrientes cuando disponen de un encuadre de semejante envergadura. El escenario improvisado se les quedaba pequeño a Vargas y Brûlé, incluso se podría decir que constreñía sus movimientos, esos vaivenes entre el flamenco y el contemporáneo, verdaderos viajes flamenco-contemporáneos. Y, sin embargo, el patio del Monasterio parecía inmenso, necesitado de mucha más libertad en la ejecución. Además, la disposición de las butacas dificultaba la visión. Gran parte del público se perdió parte de la riqueza de la propuesta -casi todo lo que sucedía a ras del suelo, que era mucho, dado la maestría con la que ambos intérpretes pasan de lo vertical a lo horizontal.

¿Empezará algún espectáculo de la Bienal a su hora?

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