Desmontando al superhéroe

Megamind. Comedia, Estados Unidos, 2010, 90 minutos. Dirección: Tom McGrath. Guión: Alan J. Schoolcraft, Brent Simons. Música: Hans Zimmer, Lorne Balfe. Con las voces originales de: Will Ferrer, Jonah Hill, Brad Pitt.

Nueva entrega de Dreamworks Animation (Shrek, Kung-Fu Panda, Cómo entrenar a tu dragón) en su carrera comercial con las filigranas estéticas (que no así con el tono sentimental) de Pixar, Megamind retoma el trazo y el diseño de Monstruos contra alienígenas, su particular Guerra de los mundos gastronómico-tridimensional, para atacar ahora con una nueva operación de desmitificación paródica a costa de los superhéroes y su neurosis funcionarial en tiempos de crisis.

A partir de un esquema argumental que toma prestado el arranque y muchas ideas de Superman, la cinta de Tom McGrath, responsable de las dos entregas de Madagascar, despliega una interesante relectura del maniqueísmo habitual del género para poner a prueba la batalla entre el bien y el mal a partir de la necesaria existencia del héroe y su némesis como piezas esenciales para una partida de ajedrez de altos, explosivos e ingrávidos vuelos fotorrealistas.

Megamind funciona así como deslumbrante y frenético reverso multicolor sobre una escenología reconocible (la metrópolis) que sirve de perfecto y flexible telón de fondo para psicoanalizar al mega-villano (véase también la reciente Gru) y acercarnos su lado sensible entre poses de estrella glam-rock y con el Bad de Michael Jackson como himno.

Memorable creación de Esbirro, entrañable piraña de raigambre sanchesca, e inopinado despunte erótico, sólo perceptible por adultos con gafas (mentales), con el personaje de la periodista Roxanne Ritchi.

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