Los problemas de Ernesto Alterio cuando se tropieza con 'Amigos'

  • El debut en el largometraje de Borja Manso y Marcos Cabotá es una comedia de enredos, un retrato esperpéntico de la fama televisiva con Diego Martín, Goya Toledo y Manuela Velasco en el reparto

Tres amigos treinteañeros se complican la vida por una absurda herencia. Éste podría ser a grandes rasgos el resumen de noventa minutos de trama a disparatada que esconde una crítica "velada" a la telebasura y un canto a la amistad varonil. Amigos supone también el debut en la dirección de largometrajes de Borja Manso y Marcos Cabotá que ayer en la sección oficial apostaron por una "comedia blanca pero con pequeñas aristas" que, lejos de "criticar" el precio de la fama catódica opta por retratarla, confesó Manso.

Ernesto Alterio, Diego Martín y Alberto Lozano dan vida a este grupo de peterpanes metidos en líos por culpa de un cuarto amigo en discordia que al morir condiciona el reparto de los 17 millones de euros de la herencia a una apuesta póstuma: se los llevará el que logre más audiencia en televisión hasta final de año. Uno de ellos fuerza con mentiras la entrada como concursante en Gran Hermano, el otro hace los propio en un programa de testimonios, y el tercero pierde el contacto con su hijo en ese intento por chupar cámara. "No es la primera vez que una película se ríe de lo programas de televisión", opinóÁlvaro Agustín, de Telecinco Cinema, productora de la película.

Uno de los aspectos más cuestionados durante la presentación ayer a los medios del filme fue la parodia explícita al caso Farruquito, con una escena de atropello incluido. "Creo que no se ofende a nadie. Está tratado con sensibilidad", aseguró uno de sus directores. "Creo que hemos hecho una comedia limpia, no burda, que no pasa el límite de caer en la mediocridad", calificó Manso.

El actor Diego Martín por su parte admite que algunos elementos de la historia pueden ser controvertidos, aunque subrayó que la película "está llena de incorrecciones" y presenta gags "que forman parte de una sociedad del espectáculo ".

La rivalidad entre estos tres hombres por hacerse con la herencia pone a prueba el concepto de amistad, una de los propósitos de la historia. "Es un reto, ganar a tu amigo y chulear luego. Es algo que va en el hombre", reflexionó Manso. "Al final acaban todos ganando", remató el director.

Cuando Ernesto Alterio leyó el guión, enseguida lo tuvo claro. "La única condición fue poder destrozar la casa de Gran Hermano", confesó. Y lo hace.

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