La calle del infierno se prolonga hasta Bib-Rambla

  • La céntrica plaza ofrece durante los siete dias de feria un amplio programa de actividades infantiles, desde juegos como gladiadores a camas elásticas, además de talleres y espectáculos para los pequeños

Para conseguir que los niños se lo pasen como los indios sin dejarse una pequeña fortuna en los columpios y sin, ni siquiera, tener que desplazarse al ferial, sólo hay que ir a Plaza Bib-Rambla. Allí tienen de casi de todo lo que necesitan para pasarlo bien: actividades deportivas, talleres, espectáculos infantiles, ambiente festivo y más amigos con los que jugar. Lo único que no es gratuito si los pequeños se empeñan son los dulces, porque lo normal es que se encaprichen en alguna chuchería, un globo o un helado.

Desde las once de la mañana hasta las siete y media de la tarde -con el lógico descanso de mediodía, cuando el sol pega más fuerte y hasta los que llevan pilas alcalinas necesitan un reposo- hay columpios, juegos, y talleres para que los menores vivan su semana de feria resguardados del jaleo de las casetas. Incluso cambian las actividades y los columpios para los que quieran ir todos los días de la feria.

La empresa Multiocio es la artífice del amplio despliegue lúdico festivo que acoge estos días la bella plaza granadina. La responsable de la empresa María Eugenia Burgos, explica que por los juegos pasan una media de 1.000 niños diarios. Lo que hace un total de 7.000 fierecillas dando saltos a lo largo de la semana por los columpios de Bib-Rambla.

Dando saltos literalmente, porque la mitad de los columpios están pensados para eso. Este grupo lo forman todos los que la coordinadora de la programación de Multiocio para Corpus, Patricia Campillo, denomina "actividades deportivas": la cama elástica -"que está teniendo mucho éxito"- los gladiadores -"el más solicitado"-, el toro mecánico, el castillo hinchable, la pista de baloncesto, el rockódromo, el tiro con arco o el mazabol.

También hay talleres de henna, globoflexia, máscaras, malabares, arcilla o maquillaje. Y un zancudo que supervisa desde las alturas los juegos de los niños.

Tan entusiasmados están los pequeños con las atracciones que se ofertan estos días entre los quioscos de flores de Bib-Rambla que a las cinco de la tarde, con un sol que evapora cualquier crema protectora infantil, están haciendo cola para ser los primeros en subirse en cuanto abran los encargados.

El programa lúdico está diseñado para abarcar un abanico muy amplio de edades. Desde los más pequeños hasta los mayores -palabra que engloba también a algún padre intrépido y con ganas de pasarlo bien- todos pueden echarse un ratito de juego.

Por ejemplo, Mariluz Muñoz, sigue siendo una asidua a los columpios de Bib-Rambla a sus once años de edad. Su madre, Mariluz Gutiérrez, esperaba que este año no tuviese ganas de columpios pero la hija asegura que todavía sigue siendo "infantil" justo antes de descalzase y subirse en el toro mecánico.

Elías Azarou, de nueve años, comparte cola con ella para subirse al artefacto. Y minutos después ambos demuestran que también comparten destrezas. Aunque en lo que Azarou dice que es un crack es en Gladiadores. "He ganado porque he tumbado al otro tres veces seguidas. Para mi es muy fácil", cuenta sin especificar la edad del contrincante.

Conchi Martín, de 19 años, es la sheriff, la encargada de manejar los mandos del toro mecánico. Estudiante de Magisterio de Educación Física durante el invierno y trabajadora de Multiocio en los meses de verano, asegura que depende de ella el tiempo que los niños están arriba. "A veces se suben muy pequeños y sólo les das unas vueltas para que no se caigan y no le cojan miedo. Otras veces son más grandes y les avisas que vas a ir fuerte y le das más caña. Hay distintos niveles", asegura la joven que, completamente entregada a su trabajo, ayuda a subir a unos, jalea a otros y advierte a algunos. "Me encanta mi trabajo", afirma mientras sigue trasteando en los mandos.

Como Mariluz Muñoz o Elías Azarou, este Corpus habrá unas 7.000 historias más de niños que salgan catapultados por el toro mecánico, salten en el Castillo hinchable o se pinten caretas entres las flores de los puestos de Bib-Rambla.

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