Un mediodía de calores y comidas

La fiesta, arrancar, arrancar, no arranca cuando se pulsa el botón del alumbrado sino cuando llega el miércoles de feria. Y ayer continuó su esplendor, pese a la solanera que estaba ayer cayendo sobre Almanjáyar. A mediodía las casetas estaba de bote en bote. En la de Amigos de Motril, por ejemplo, no se podía ni meter el hociquillo. La Municipal estaba abarrotada. Y al avanzar por el terreno, las casetas de marcha estaban hasta la bandera. La Marimorena ofreció degustación de huevos. Y Amigos de Siles, de espárragos. Tantas ganas tenía ayer la gente de fiesta que los jinetes, con la cabeza del caballo dentro de la caseta de marcha, se bebían su copilla desde fuera, a lomos del paciente animal.

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