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El Barça sella la primera plaza

  • Los azulgrana firman un empate triste y aburrido ante una Juventus que tampoco hizo mucho más por alterar el resultado inicial

  • La suplencia de Messi fue lo más llamativo

Iniesta trata de zafarse de la presión de Barzagli. Iniesta trata de zafarse de la presión de Barzagli.

Iniesta trata de zafarse de la presión de Barzagli. / Alessandro Di Marco / efe

El Barcelona consiguió ayer su clasificación matemática para los octavos de final de la Liga de Campeones, y como primero de grupo, al empatar sin goles en su visita a la Juventus tras un duelo sin historia.

El conjunto azulgrana se permitió incluso el lujo de arrancar el partido con Messi en el banquillo y tampoco lo echó de menos para lograr su objetivo, aunque fuera sin brillantez.

La primera noticia ocurrió una hora antes de que comenzara el encuentro. Messi se quedó fuera de la alineación por decisión técnica, algo que no ocurría en Liga de Campeones desde 2013. Se supone que su entrenador, Ernesto Valverde, priorizó el choque del sábado ante el Valencia en el duelo estelar de la nueva jornada de la Liga.

Lo que siguió fue una primera parte dura como el cemento. El Barcelona fue lo más italiano que se puede ser y la Juventus se le acercó. Así salieron 45 minutos monocordes, trabados, imprecisos y escasamente estéticos.

El conjunto local llevó el dominio, aunque al Barcelona no le importó. Con Dybala ocupando todas las zonas del campo, la Juventus insinuó más peligro que su rival. Sin embargo, le faltó que Higuaín tuviera más peso en el encuentro.

El equipo español tuvo su ocasión más clara a los 23 minutos, aunque lejos de su voluntad. Rakitic puso el balón en el área, la pelota se paseó sin encontrar rematador y acabó estrellándose en el palo. Fueron todas las noticias en ataque del Barcelona en toda la primera parte.

Dybala la tuvo poco después para la Juventus tras una brillante jugada personal que acabó con un disparo de zurda que se fue ligeramente alto. Y así se fue una primera parte plomiza y de difícil digestión.

En el inicio de la segunda parte, el partido presentó otro envoltorio, pues pareció que el Barcelona quería más. Pasó a dominar ante una Juventus temblorosa. El conjunto azulgrana insinuó doblar su apuesta con la entrada de Messi a los 55 minutos. Pero todo fueron fuegos de artificio.

El choque regresó a su tono plomizo y poco a poco el silencio se fue apoderando de la grada. Nada que ver con la pasión que suele acompañar a los duelos de la Liga de Campeones. Una falta alta de Messi y algún contraataque armado por la Juventus fueron lo único que hizo despertar a la hinchada.

Y el encuentro se fue con la ocasión más clara de la Juventus, un disparo de Dybala que sacó Marc-Andre Ter Stegen con una excelente intervención. El guardameta del Barcelona volvió a ser decisivo y así se acabó un choque que sólo será recordado por la suplencia de Messi y la máxima rentabilidad obtenida por el equipo azulgrana, primero de grupo a falta de una jornada.

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