Del Bosque tira de naturalidad

  • Los piques entre madridistas y culés quedan definitivamente enterrados

Era un día esperado. El reencuentro de viejos amigos en la selección española. La hora de volverse a ver las caras futbolistas que sobrepasaron la línea en unos duelos entre Madrid y Barça que dejaron heridas abiertas que no podían llegar a La Roja. Vicente del Bosque apostó por un arma, la naturalidad. El mejor de los remedios.

Asistió a todo con una lógica preocupación. El clásico liguero iniciaba los piques. La Copa del Rey los multiplicaba. Y en Liga de Campeones ya estaban señalados jugadores que hasta ese momento compartían amistad en cierto grado. Los piques del clásico tuvieron trascendencia porque sobrepasaron el terreno de juego. Esta vez no todo quedó en la cancha y no apagar inmediatamente una llama provocó un incendio.

No están dos capitanes como Puyol y Xavi, pero sí Casillas y Del Bosque. Si algo caracteriza a ambos es la naturalidad con la que afrontan sus vidas. Como ajenos al éxito. Dos personas a las que los triunfos no les cambian, que mantienen sus amigos, que no caen mal en ningún rincón de España.

No hubo reuniones. No hubo una charla de Del Bosque para calmar los ánimos. No hizo falta. Cada futbolista separa la vida de los clubes, la máxima rivalidad de dos equipos que peleaban por la gloria, de la de esta selección. Son compañeros. Las cámaras captaban cada detalle. Con más atención que nunca. La seriedad de Piqué a su llegada a la concentración. Sin ganas de abrir la boca. La rapidez de Arbeloa por entrar rápido y evitar preguntas incómodas. La sonrisa pícara de Villa. El gesto inquieto de Busquets sintiéndose centro de la atención.

Siempre en la selección hubo grupos. No son rescoldos del clásico. Es habitual ver a los jugadores del Barça juntos en los rondos. Acompañados de jugadores con los que tienen más afinidad, como el ausente en esta convocatoria Cesc. Pasa lo mismo con los madridistas, de los que no se alejan Cazorla o Llorente. Era un habitual Villa. Fue firmar por su nuevo club y en Sudáfrica cambió de bando. No hubo un enfado. Sólo bromas. "Vamos, 'Máquina', toca rápido, piensa con velocidad. Lo que te espera", le bromeaban a Villa los jugadores del Barça en rondos en los que pasaba mucho tiempo persiguiendo el balón tras fallar en el pase. La historia sigue igual. Futbolistas en la sombra como Reina ayudan. "No tengo que mediar porque no hay problema que solucionar", dice. Todas las declaraciones del resto de jugadores fueron en ese sentido. De los implicados tomaron la palabra Casillas y Sergio Ramos. "Se jugaron demasiados clásicos. Crean tensiones. Pero ahora hay que pensar en España. Nos miraremos a la cara, nos acordaremos y ahí quedará todo. Hay que pasar página".

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