Ceuta-Granada CF (2-2): Pundonor bajo el agua

  • El Granada CF logra igualar un partido que se puso cuesta arriba tras un inicio desastroso. Gorka Pintado marcó un golazo que sirve para irse de vacaciones con buena cara

Un mal inicio de partido dejó al Granada CF lastrado de comienzo, pero, sin embargo, a base de garra el equipo logró igualar un encuentro que casi tenía perdido. Al final, hasta pudo ganar, pues si llega a durar algo más, quizá los tres puntos viajarían a Granada. Los rojiblancos no se dieron por vencidos y es una lección para el futuro. Por muy negro que se ponga un partido no está todo escrito. Y es que, en poco más de cinco minutos, el Ceuta ya había marcado dos goles y así se hace demasiado cuesta arriba darle la vuelta al marcador. Fue un auténtica losa el castigo del principio. La defensa rojiblanca no supo ajustar las marcas y se encontró con dos tantos demasiado pronto. El Ceuta, muy enchufado y sin acusar la gran cantidad de agua acumulada sobre el terreno de juego, salió lanzado desde el pitido inicial. Supo leer mejor las circunstancias que rodearon el arranque del encuentro y en esos minutos el conjunto caballa fue un ciclón que se comió a los de Óscar Cano.

El técnico decidió confiar como titular en Salva. El defensa asturiano tuvo, por fin, una oportunidad para demostrar que está capacitado para jugar. La sorpresa fue ver en el banquillo a Zúñiga. El interior malagueño no había estado fino en las jornadas anteriores y de ahí que Cano optase por no incluirlo en la alineación. Además, las condiciones del campo reafirmaban esa posibilidad y optó por situar en la derecha a Ocaña, un futbolista de otras características.

El encuentro se prestaba a la lucha y a no perder la concentración. El balón se frenaba en demasiadas ocasiones por el agua y en otras salía demasiado rápido. Con estos condicionantes el control se hacía demasiado complicado. Aquello parecía más una piscina. La velocidad que le puso el Ceuta al juego en esos primeros compases era muy dañina. Metió muchos balones al área, a la caza de cualquier rechace para golpear. Y consiguió su propósito. Se situó con ventaja de una forma inesperada. Cada balón en las inmediaciones de Félix Campo era un susto.

Sin embargo, la dinámica no tardó mucho en cambiar. Tras el primer cuarto de hora, el desarrollo dio un giro brusco. El Granada supo interpretar las condiciones del terreno de juego, cada vez más anegado por el agua. Dejó de rasear el balón y jugó más en largo. Adoptó una mayor rapidez y le fue ganando terreno a su rival. El partido se había puesto muy feo. Poco a poco se fue despertando y se hizo con el control. Al filo de la media hora encontró la recompensa. Una internada de Ocaña por la derecha dio ocasión de disparo y aunque había escaso ángulo batió en su salida a Lledó. El partido ya había cambiado de manera radical. A los rojiblancos se les veía con capacidad de nivelar el choque. Seguían insistiendo, tenían el balón y fueron capaces de empatar. Pero el tanto fue anulado. Parece que Pinto se ayudó con el brazo en un rechace y el gol no subió al marcador después de que uno de los asistentes se lo indicase al colegiado.

El terreno de juego en la segunda parte era ya impracticable para el juego. Óscar Cano decidió dejar en el vestuario a Ruano y dio entrada a Carlos Ruiz. Y es que el encuentro se prestaba a jugadores de lucha. El futbolista bastetano se situó en el lateral izquierdo. El Ceuta quiso salir de nuevo enchufado y al Granada otra vez le costó soltarse. El equipo de José Enrique Díaz siguió orientando balones hacia las inmediaciones del área, a la espera de cualquier rechace. Esa era casi la única alternativa para encontrar posibilidades, como las dos que dispuso Tato cuando el esférico se quedó frenado por el agua.

El encuentro avanzaba y Cano decidió no esperar más para buscar la reacción. Sentó a Vicente y dio cabida a Israel. El Granada CF entonces dispuso más tiempo el balón, aunque le costaba crear peligro. Pero la insistencia encontró premio antes de que se cumpliera la media hora de la segunda parte. Un balón en profundidad hacia Gorka Pintado fue cazado por el ariete vasco, que decidió irse en vertical hacia la portería. Superó a Lledó en su salida, pero se escoró demasiado a la izquierda y casi se quedó sin ángulo. Levantó la cabeza, vio que no había nadie en el área y decidió optar por un centro-chut que acabó dentro de la portería. Un auténtico golazo.

Para entonces, el Granada CF no se conformaba con el empate y mostraba mucha ambición en la fase final del encuentro. La lluvia no le impedía creer en sus posibilidades. Lo dio todo y demostró que con fe se puede llegar a alcanzar el objetivo, ante un Ceuta desfondado que se daba por contento con la igualada. Los aficionados locales se angustiaron y pensaban más en pedir la hora cuando Javi Navarro dio el susto en el descuento con un disparo envenenado que pudo cambiar las tornas.

No hubiera sido justo. Al final, empate en un partido cuya crónica va dedicada a Antonio Prieto y Paco Arboleda. Los dos, que tanto siguieron y tanto sufrieron con el Granada CF, seguro que desde el cielo ayudaron al equipo rojiblanco a levantar un encuentro complicado y lograr al menos el empate, un punto que da moral por la forma en que fue logrado.

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