La Copa ni del Rey, ni de España

  • Cánticos y pancartas nacionalistas y la gran pitada al himno nacional marcan una final de Copa en la que 'sobraron' las otras dos palabras.

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Nadie esperaba amor incondicional por los símbolos de un país siempre encantado de discutirse a sí mismo, pero la final de la Copa del Rey disputada en Valencia demostró lo complicada que puede ser España.

"¡Y puta España...!", cantaban desde las gradas los hinchas del Barcelona y el Athletic de Bilbao en un estadio de Mestalla que fue una caldera de fútbol con cierto condimento de política. La gran historia fue el 4-1 del Barcelona que le permitió completar el primer paso en su ansiado triplete de Copa-Liga-Champions, pero al margen de ello sucedieron otras cosas.

Pese al equipo de 150 personas y 25 cámaras instalado en el estadio valenciano de Mestalla, la televisión estatal española evitó emitir en vivo la estruendosa pitada dedicada al himno nacional instantes antes de iniciarse el partido.

Lo hizo en el entretiempo, en diferido, un buen rato después de que se descolgara de una tribuna el cartel que rezaba "goodbye Spain, we are nations from Europe" (adiós España, somos naciones de Europa).

La abrumadora mayoría de camisetas rojiblancas en el estadio demostraba lo importante que era la Copa del Rey para los vascos: ganadores de su primera edición en 1903, sumaban 23 títulos en el certamen, que conquistaron por última vez en 1984 derrotando al Barcelona de Diego Maradona y César Menotti. "En Euskadi todos están pendientes de nosotros", había dicho antes del partido el arquero del Athletic, Gorka Iraizoz.

Gara, el diario que la organización separatista vasca ETA utiliza habitualmente para difundir sus comunicados, se repartió el día de la final en Valencia en forma de suplemento especial. Dieciséis páginas sobre la "Copa", pero ni una mención a las otras dos palabras "prohibidas": "rey" y "España".

Puede ser curioso, pero lo cierto es que aun cuando muchos de los hinchas del Athletic discutan a España y a su rey, aun cuando sueñen con un País Vasco independiente, la Copa es para ellos un tema aparte, un asunto mayor, una razón para estar orgullosos desde hace décadas y décadas.

Sin dudas por ello la prensa local dedicó un suplemento de 72 páginas -incluso con entrevistas a madres de jugadores- dedicado a la Copa del Rey.

También por ello los disputados del Partido Nacionalista Vasco (PNV) en el Congreso de los Diputados en Madrid vistieron con camisetas rojiblancas a los emblemáticos leones a la entrada del edificio.

Pero un cuarto de siglo es demasiado, porque una generación entera no sabe lo que es ver al Athletic ganar "su" torneo, en el que sólo el Barcelona, ahora ya con 25 títulos, supera a los vascos.

Esa generación deberá seguir esperando, aunque eso no le haya quitado la felicidad: pocas veces los hinchas de un equipo goleado en una final se mostraron tan felices como en el partido de hoy. Las dos aficiones y los dos equipos se honraron recíprocamente.

Valencia fue una fiesta de hinchas del Athletic, que pese a la derrota saben que tienen al alcance de la mano jugar la Copa de la UEFA, que cambiará de nombre la temporada próxima, e incluso la Supercopa española.

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