El Cristiano líder fuera del campo

  • Su presencia en la Supercopa, pendiente de pruebas

Siempre guió a sus equipos con goles y arengas dentro del césped, pero la final de la Eurocopa sacó a la luz al otro líder que vive dentro de Cristiano Ronaldo.

Obligado a vivir desde fuera gran parte de la final en París por una lesión, el futbolista portugués ejerció de capitán, de jefe y por momentos casi de entrenador en la prórroga que coronó a Portugal en el Stade de France.

Cristiano Ronaldo vivió la prórroga con los ojos aún llorosos tras haber derramado lágrimas de rabia y amargura por su lesión, que lo apartó del partido en el minuto 25. En el vestuario estuvo hasta el minuto 90, cuando saltó al césped.

Con un aparatoso vendaje en la rodilla izquierda y en zapatillas de correr, el jugador del Madrid habló uno por uno con sus once compañeros que tenían el destino de Portugal en sus botas. Palabras de aliento, de ánimo. Un consejo por aquí, una caricia por allá.

El tres veces ganador del Balón de Oro estaba tan nervioso antes del gol que no podía sentarse. Se movía, cojeando, de un lado a otro. Hablaba con su entrenador, Fernando Santos, y discutía con él sobre qué hacer y, sobre todo, qué no hacer.

El luso es acusado de egoísta por sus críticos, que no son pocos, pero no se conoce aún a ningún compañero que haya hablado mal en público de él. Todo son elogios. "Cristiano Ronaldo demostró por qué es el capitán absoluto", escribió ayer The Mirror.

Sobre su lesión, tras la primera exploración de los médicos lusos, el diagnóstico es "esguince del ligamento lateral interno de grado I en su rodilla izquierda", advierten medios como As o Marca. No obstante, Cristiano debe someterse a nuevas pruebas que determinarán el tiempo de baja. Podría perderse la final de la Supercopa de Europa ante el Sevilla.

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