Cuitu Negru, el 'Annapurna' asturiano

  • La cima, dantesca y salvaje, ya se ha convertido en el nuevo infierno ciclista

El Cuitu Negru es una subida dantesca y salvaje. La cima en la que moría la decimosexta etapa es otro viraje de tuerca en la Vuelta, una 'muesca' más en su culata, un nuevo infierno para el ciclismo. De hecho, el ganador, Dario Cataldo, casi se cae de la bici al celebrar su triunfo.

Extraño que Cuitu Negru en bable signifique "Cerro Negro". Un cerro es una elevación natural del terreno, de poca altura y aislada. Aislada, sí y elevación natural, también. Lo de poca altura resulta chocante porque esta subida es, en boca de algunos ciclistas, lo más bestia de la Vuelta. Si el Annapurna es la montaña más temida del Himalaya, a partir de ahora Cuitu Negru lo será entre los ciclistas.

Este inédito Cuitu presenta similitudes con la Bola del Mundo madrileña. Los dos, en su primera parte, comprenden un puerto largo y con notable tradición ciclista (Navacerrada y Pajares) y ascienden hasta la zona más alta de una estación de esquí. Cuitu contaba con una desventaja, que no estaba asfaltado. Hasta hace poco.

La parte final del coloso asturiano es superior en dureza a los tres últimos kilómetros de La Bola, ya que las rampas aquí se van a más del 25%. Los casi tres kilómetros finales no se han visto nunca en España. Subir andando ya es abrumador, agobiante.

El ex corredor Perico Delgado tuvo que bajarse aquí de la bici en uno de sus reportajes previos sobre las etapas de esta Vuelta, aunque todavía era una pista de tierra cuando subió. Y es que hace sólo dos semanas que concluyó el asfaltado de la calzada en esta subida tan brutal, a tiro de piedra del cielo. Arriba no hay nada, solamente el abismo.

La nueva cumbre se estrenó en una marcha cicloturista que, por el mismo itinerario de la etapa de la Vuelta, se celebró el pasado 25 de agosto. Los románticos de la bicicleta fueron los pioneros en esta auténtica 'pared', atractiva para deslizarse esquiando pero nunca para subirla. De ninguna manera. Entre ellos estuvo el cinco veces ganador del Tour de Francia Miguel Indurain.

El día despejado favoreció ayer a la carrera y a la logística de la Vuelta. Así, el Cuitu Negru se ha descubierto ante el mundo iluminado, limpio, diáfano y transparente. La Vuelta, que colecciona innovaciones y símbolos en los últimos años gracias a su director Javier Guillén, ya tiene otro emblema.

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