Dinamismo constructivo

  • La selección vuelve a deleitar con su fútbol de toque pese a encontrarse con un rival inofensivo · Xavi y Cesc dirigen una orquesta que se permitió la relajación

España volvió a poner en práctica su sencilla forma de demostrar su superioridad. El juego de toque del equipo de Del Bosque se impuso a un adversario inexistente que únicamente pudo mirar.

El eje formado por Xavi y Xabi Alonso tomó el mando del balón desde el inicio, con la complicidad de un Cesc convertido en la pieza más móvil del equipo, al tiempo que Riera abandonaba la cal para convertir la zona central en un festival de juego al primer toque. Con el rival entregado a la causa, Sergio Ramos y Capdevila se convirtieron en extremos adaptados a un encuentro que se jugó en medio terreno de juego.

Con Villa caído al lado izquierdo, los primeros tantos llegaron por esa banda, con llegadas continuas de Capdevila y Riera y apariciones de Cesc.

DEFENSA

Puyol y Albiol formaron una pareja segura en el centro de la defensa. Sin preocupaciones durante los noventa minutos, el barcelonista se sumó en varias ocasiones al ataque y se anticipó a cada intento neozelandés, mientras Albiol caía al lado izquierdo ante las subidas de Capdevila y buscaba a Xabi Alonso en cada salida desde atrás. Los laterales no tuvieron trabajo por la sencilla razón que impone ser siempre el poseedor del balón. Además, Xabi Alonso ayudaba a los centrales cuando Nueva Zelanda lanzaba en largo buscando el milagro. El gran logro de este equipo también radica en detalles concretos, como ver a Villa recuperar un balón en la frontal de su propia área con el marcador indicando un 0-4.

En la segunda parte, Cazorla y Silva presionaron provocando rápidas recuperaciones de balón, impidiendo a Casillas que saliera de la consideración de mero espectador.

ATAQUE

El centro del campo se adueñó del partido desde el minuto inicial. Xabi Alonso, Xavi y Cesc Fábregas se asociaron entre líneas para evidenciar las graves carencias técnicas del rival. Arriba, Villa y Torres aparecían en cada lado del ataque para romper una y otra vez a la defena adversaria.

La movilidad del medio centro del Arsenal fue fundamental para descuadrar el sistema táctico del contrario, que nunca supo hacia dónde proteger ni cuándo hacerlo. A su lado, Xavi sólo se dedicó a recibir, entregar y repartir funciones entre sus acompañantes. El festival tuvo su continuidad con la presencia de Cazorla y David Silva en el segundo tiempo. La misma capacidad de imaginar en cualquier rincón de un campo ayer reducido a la mitad.

VIRTUDES

El equipo español toca el balón a una velocidad incontrolable en los partidos. No fue menos en éste y eso mantiene al rival sin posibilidad de respuesta.

TALÓN DE AQUILES

La falta de intensidad en algunos compases de la segunda parte del encuentro, cuando el festival estaba firmado y los tres puntos asegurados.

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