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España entra en acción

  • La snowboarder Astrid Fina encabezó la delegación española de cuatro deportistas en el acto de apertura

La abanderada española, Astrid Fina, y el resto de la delegación desfilan durante la apertura de los Juegos de Invierno. La abanderada española, Astrid Fina, y el resto de la delegación desfilan durante la apertura de los Juegos de Invierno.

La abanderada española, Astrid Fina, y el resto de la delegación desfilan durante la apertura de los Juegos de Invierno. / Mikael Helsing / efe

Los Juegos Paralímpicos de invierno quedaron inaugurados tras una ceremonia de apertura en la que fueron protagonistas la música, la danza y sobre todo el colorido, que dio brillo al cielo del condado surcoreano desde el inicio de la fiesta hasta la apoteosis final, con el encendido del pebetero y los fuegos artificiales.

En el evento lucieron los miembros del equipo español, con la abanderada Astrid Fina al frente, que desfilaron en el Estadio Olímpico de Pyeongchang para dar así el pistoletazo de salida a nueve días de competición que finalizarán el 18 de marzo.

La deportista barcelonesa de snowboard encabezó una delegación compuesta por 11 personas, de las que cuatro son deportistas (tres con discapacidad más uno de apoyo) y el resto entrenadores, técnicos, personal médico y de organización. La pareja estrella del equipo español, Jon Santacana y su guía, Miguel Galindo, no participó en el desfile para guardar fuerzas para la primera de sus pruebas, el descenso, que se desarrolló la pasada madrugada.

Quien sí desfiló junto a su compañera de snowboard fue el asturiano Víctor González, así como el resto del equipo técnico, miembros de una delegación española que fue la decimonovena en desfilar en una ceremonia en la que participaron los 48 países presentes en Pyeongchang.

Después de una hora de espectáculo previo, una traca dio comienzo oficial a la ceremonia. Ni la niebla ni el intenso frío deslucieron una gala marcada por el magnífico espectáculo audiovisual que se vio en el estadio, con el aforo completo y un público totalmente entregado.

Los surcoreanos disfrutaron de un variado repertorio de música y danza tradicional con decenas de artistas ataviados con atuendos folclóricos del país pertenecientes a la época más ancestral.

Ese número fue justo antes del izado de la bandera de Corea del Sur, que se produjo con todos los asistentes puestos en pie, escuchando respetuosamente el himno del país asiático. 20 minutos después de haberse iniciado la gala comenzó el desfile de países participantes. El primero en salir al estadio fue Grecia, con su abanderado Kostas Pretakis. A continuación desfilaron otros cuarenta y siete países.

De ellos, la delegación más numerosa fue la de Estados Unidos, que acude a los Juegos con 165 deportistas, seguida de Canadá con 124 y los anfitriones, Corea del Sur, con 86. Corea del Norte, que desfiló por separado de Corea del Sur, fue aplaudida y, aunque sólo tiene dos deportistas en competición, desfiló con los 17 miembros de su delegación entre técnicos y ayudantes.

El momento más especial llegó cuando varios deportistas surcoreanos, tres de ellos en silla, hicieron los últimos relevos de la antorcha que prendió el pebetero.

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