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Foles rompe los paradigmas

  • Los Eagles se coronan por primera vez campeones de la Super Bowl y dejan a Brady sin sexto anillo, con el atisbo del comienzo del final de la dinastía gloriosa de los New England Patriots

Fue la imagen del partido por lo que suponía: Brady sentado en el suelo tras perder el balón a dos minutos del final en la jugada que definió la final. Fue la imagen del partido por lo que suponía: Brady sentado en el suelo tras perder el balón a dos minutos del final en la jugada que definió la final.

Fue la imagen del partido por lo que suponía: Brady sentado en el suelo tras perder el balón a dos minutos del final en la jugada que definió la final. / TANNEN MAURY / EFE

Decía el compañero Abuín en la previa de esta Super Bowl publicada por este periódico que los Eagles de Philadelphia debían sacar al espíritu de Rocky Balboa para darle un merecido final al gran supervillano de la NFL que son los New England Patriots. No costará imaginarle en el sofá de su casa brincando cuando Brandon Graham cazó a Tom Brady a poco más de dos minutos para el final del partido y que hacía que el Trofeo Vince Lombardi empezara a ser embarcado hacia la ciudad del amor fraterno. Como él, quizás todos los Estados Unidos, que si algo tienen en común todos los aficionados es ser de un equipo y luego odiar a los New England Patriots. Probablemente se acabó la dinastía/tiranía de los Brady, Belichick y compañía de una forma dolorosa, siendo acribillados por un rival que jugó a lo que teóricamente le convenía a los Pats.

La Super Bowl de la temporada 2017 camina entre la delgada línea de la loa al ganador y la significación histórica del derrotado. Tan grande es que los Eagles se coronaran anoche en el US Bank Stadium de la púrpura Minneapolis (Justin Timberlake homenajeó a Prince en el halftime show de esa forma), como que los New England Patriots hayan perdido, con la sombra de la marcha de los ayudantes del entrenador principal, los 40 años que algún día le pesarán a Brady, y la amenaza de retirada de su alma gemela Rob Gronkowski tras el partido, cansado de tanto golpe y tanta lesión pero quizás pidiendo a voces un aumento de sueldo. Y esa cosas las lleva mal Belichick, que no dudó en dejar sin jugar a Malcolm Butler, héroe de los Pats en la final de 2015.

1.151Sin defensas. Fue el partido de la NFL con más yardas ganadas en conjunto en toda la historia

Todo lo que finalmente rodeó la derrota de los Patriots tuvo ese sabor amargo de fin de ciclo, porque perdieron pese a ponerlo todo en el emparrillado. Aunque se la jugaron con un pase imposible de Brady con el tiempo cumplido, esta vez no les llegó la fortuna que siempre tienen en los momentos indicados. Ni hubiera sido justo porque esta vez la historia de hadas le tocaba vivirla a la banda contraria, en la que un mal considerado 'patito feo' como Nick Foles subió a los altares.

La historia de Foles le ha llevado de meditar retirarse hace un año, sin tener equipo ni expectativas, a ser el MVP de la Super Bowl y lograr su primer anillo y el de la franquicia. El californiano era el suplente hasta que en la jornada 14 se lesionó el titular Carson Wentz convivió estos dos meses con las críticas de los aficionados y la prensa, que veían que con él los Eagles iban a perder la gran oportunidad de campeonar. Ayudado por su Biblia inseparable, su familia, su equipo, y un entrenador maravilloso, Nick Foles se convirtió en el segundo ser humano tras Eli Manning en ganarle una Super Bowl a Brady.

El partido fue un duelo de pistoleros al sol, en el que los Eagles y su entrenador Doug Pederson rompieron los paradigmas que decían cómo no había que jugarle a los Patriots. El primero decía "nunca le juegues a Brady a ver quién mete más puntos". Roto desde el primer momento. Los de Philadelphia reventaron por aire y sobre todo en carrera (exhibición y datos escandalosos de Ajayi y Blount) a los Patriots, que respondían de la misma forma en un partido que rompió récords: nunca antes una Super Bowl sumó tantos puntos ni tanta ganancia de yardas en conjunto. Y solo hubo un despeje.

Un tiroteo, un bombardeo, un fusilamiento y una exhibición de valentía por parte de Pederson y Foles. Para el recuerdo quedará la una jugada de engaño en la que Burton asistió a Foles para que anotara un touchdown, primera ver que un mariscal de campo termina una Super Bowl anotando en recepción y dando al menos un pase de anotación.

Un partido de ofensivas que se decidió en la única acción defensiva como tal de todo el encuentro. Ni siquiera la intercepción a Foles en el segundo cuarto tiene el mérito de la secundaria de los Pats. Llegó cuando tenía que hacerlo, con el planeta pensando en que ahí estaba Brady con 2:15 por delante en el cuarto definitivo para obrar su enésima remontada. Empieza la jugada, blitz sobre Brady (cuando la defensa va indiscriminadamente a golpear al quarterback) y Brandon Graham le agarra del brazo. El balón cae y Derek Barnett lo recupera. Se acabó. Eagles win. Otro paradigma que cae: "buena suerte si vas al blitz contra Brady".

Ganó un señor equipo, los Eagles, el mejor de la temporada, que además coronó a un jornalero de este juego que bajo la alfombra guarda muchas miserias. Comienza una nueva era en la NFL. O al menos eso parece, que con estos malos malísimos de Nueva Inglaterra nunca se sabe.

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