El Granada CF cree en los milagros

  • Enganchados Los rojiblancos vencen en Marbella y se sitúan a un punto de la zona noble de la Liga Mentalizados Los jugadores granadinistas, entregados a la causa, salieron muy concentrados a jugarse el todo por el todo ante un buen rival

Las grandezas y las miserias del fútbol, frase popularizada por el maestro García. El Granada CF las escenifica a las perfección. Cuando no hace ni un mes que los rojiblancos habían tirado la Liga al garete, y los problemas económicos más han acuciado, los jugadores y el cuerpo técnico han tirado de casta, orgullo y profesionalidad, y favorecidos por los resultados de los rivales, se ha metido de lleno en la lucha por las eliminatorias de ascenso, que se sitúa ahora a sólo un punto con cuatro jornadas por delante. El Granada CF y su afición creen en los milagros.

El partido de Marbella era otra final, todo o nada. Por eso los granadinistas salieron muy mentalizados y metidos en el partido ante un rival que, con el viento a favor en el primer periodo, salió valiente, con un 4-4-2, fiel a la filosofía ofensiva de Oli. Por su parte, Óscar Cano repitió el 4-1-4-1, con Lucena como sacrificado.

La impetuosidad del Marbella en los primeros instantes fue aplacada con serenidad por los rojiblancos, que a los diez minutos ya estaban muy asentados e incluso disfrutaron de la primera ocasión, con un lanzamiento lejano de Vicente que botó delante de Ávila y se envenenó. El guardameta desvió como pudo a córner.

Con las fuerzas igualadas, mucho centrocampismo y presión asfixiante de ambos contrincantes, Israel rompió la monotonía con una jugada de habilidad y velocidad, se apoyó en Zúñiga y dentro del área disparó. El esférico lamió el poste derecho de Ávila (20').

Dos minutos más tarde, una internada de Jabuti por la izquierda provocó la primera ocasión marbellí. El delantero chutó duro y Félix Campo realizó una gran parada para enviar a córner.

Los dos equipos, muy serios y concentrados, emanaban tensión. El Granada tocaba más y mejor, con Ocaña como líder de la medular, pero el Marbella iba a la contra con velocidad e intención.

La suerte acompañó a los granadinistas en el minuto 27. Tras un saque de falta de Vergara, Jabuti remató de volea al travesaño ante la atónita mirada de Félix Campo. El susto fue morrocotudo y espoleó a los locales, que intensificaron su presión. Tras un robo, con falta incluida de Christian sobre Israel, éste tuvo un tres contra dos que resolvió con un pase al que Jabuti no llegó por milímetros (33'). Y en la siguiente acción Ocaña sacó con la espuela de forma inverosímil un claro servicio de Vergara con el que Quini se quedaba solo ante Campo. Eran los peores minutos para el Granada CF, que sufría ante las acometidas de los locales y sin poseer el balón. Menos mal entonces que el alto ritmo del partido decayó en los últimos minutos; el Marbella se tomó un respiro y el Granada pensó que el descanso era una buena opción.

El Granada salió en plan mandón en la reanudación, con la responsabilidad de poner toda la temporada en juego en esos 45 minutos. Se hizo dueño del esférico y tocó con paciencia en busca de huecos, por una y otra banda. Pero les costaba a los granadinistas encontrar resquicios en el entramado defensivo local y, pese a tener la pelota en su poder, era escasa la sensación de peligro que ofrecía. Aún Gorka no había dado señales de vida, ni un remate, algo inusual en él. Ocaña buscó la suerte desde lejos, con dos disparos sin puntería (52' y 62'). Mientras, del Marbella no había noticias en ataque.

Conforme pasaban los minutos, el dominio visitante era mayor, pero sin mordiente alguna. Faltaba inspiración. El marbellí Christian asustó con un envío peligroso que se fue por encima del travesaño (69'). Fue el epílogo local porque, dos minutos más tarde, llegó el primer gol del Granada. Como no podía ser de otra forma, llegó a balón parado. Ocaña sacó de esquina, Valentín tocó mal hacia atrás y, en el segundo palo, Zubizarreta remató con la testa a las mallas (71').

La explosión de júbilo de los rojiblancos fue total. Pero ahora tocaba sufrir y aguantar las embestidas de los locales. Con menos de un cuarto de hora por delante, Oli retiró un medio centro, Lolo, para dar entrada al gigante Cort (78'). Y al instante marcó, pero el linier levantó el banderín para anular la jugada por fuera de juego.

Cano decidió dar aire a su equipo con la incorporación de Iosu Villar por Zúñiga (81'). Y poco después Gorka, en su primer remate serio, sentenció. Israel caracoleó por la izquierda, cedió a Ocaña quien la puso perfecta para que el vasco conectara de cabeza con fuerza y precisión.

El partido estaba sentenciado. Lucena entró por Ocaña (85') para dar mayor seguridad defensiva e incrustarse entre los centrales en los envíos altos sobre Cort. Poco después Milla sustituyó a Israel.

El Marbella perdió la fe y el Granada -ya pendiente de los transistores- arañó segundos al reloj para sumar un triunfo crucial de cara a mantener un sueño que debe refrendar con un esfuerzo final de plantilla y afición, el mismo que deben realizar los rectores del club para corresponder, con el cumplimiento de sus compromisos, a la entrega de sus profesionales y seguidores. Se lo merecen.

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