Grecia arruina la fiesta

  • Polonia arranca con fuerza para poder perder incluso en la segunda mitad

Grecia, acostumbrada a arruinarle la fiesta a los equipos locales, volvió a ser fiel a su historia ayer al inaugurar la Eurocopa de fútbol con un empate de 1-1 ante Polonia en el Estadio Nacional de Varsovia.

Lewandowski puso el 1-0 para los locales a los 17', pero Salpingidis empató a los 51'. El capitán griego, Giorgos Karagounis, lanzó mal un penalti que podría haberle dado la victoria a su equipo en un partido que terminó con dos expulsiones.

Grecia conquistó sorpresivamente la Eurocopa 2004, derrotando dos veces al anfitrión, Portugal, la segunda en la final. Las expulsiones, la ventaja numérica desperdiciada por Polonia y el penalti errado por Grecia con el encuentro igualado permiten hablar de un duelo que tuvo más tensión que buen juego. Ambos equipos hicieron concesiones cuando más argumentos tenían a favor.

La puesta en acción de Polonia fue irreprochable, pues adelantó sus líneas para presionar la salida del balón de Grecia. En los minutos iniciales, el conjunto heleno sufrió una enormidad para sacar el cuero dominado y erró incontables entregas.

Polonia encontró una autopista por su banda derecha, creando continua superioridad ante Holebas, que no recibió ayudas. Así llegó el primer gol del partido.

La acción ocurrió a los 17 minutos, cuando Piszczek centró desde aquel costado. Chalkias entregó todo el ángulo con su pésima salida y el ariete Lewandowski se levantó con categoría para marcar de cabeza.

Para entonces, Polonia había acumulado un par de ocasiones más de marcar. A cambio, Grecia tuvo un cabezazo de Gekas que se marchó fuera en una acción de estrategia. Fue su única oportunidad en la primera parte.

El tanto apaciguó los ánimos de Polonia, que vivió tranquila simplemente con tener las líneas juntas y tirar contraataques de vez en cuando. Grecia recibió su segundo gran golpe a los 44 minutos, cuando el árbitro español Velasco Carballo mostró su segunda tarjeta amarilla a Papastathopoulos por una falta claramente inexistente. Fue la primera gran polémica de la Eurocopa.

Grecia recibió el descanso con suficientes motivos para estar preocupada. Todo lo contrario que Polonia, que se veía poseedora de la fórmula ganadora. Pero el rumbo del encuentro varió sensiblemente con sólo cinco minutos transcurridos en la segunda parte. Sin aparente esfuerzo, Grecia igualó. La acción nació de una subida por banda derecha de Torosidis, quien centró buscando a Gekas. El balón quedó muerto ante la indecisión de la defensa polaca y Salpingidis empujó a la red.

Todo varió a partir de entonces porque los nervios cambiaron de color. Polonia se ofuscó intentando buscar el área contraria por la vía rápida, lo que favoreció el juego defensivo de los helenos. La siguiente ocasión clara fue de Grecia, cuando Samaras, con todo a su favor, envió el balón a las nubes.

El duelo vivió otro episodio importante a los 69 minutos, cuando el árbitro vio penalti por un derribo en el área de Szczesny a Salpingidis, expulsando al meta polaco. Entró Tyton en su sustitución, rezó antes de situarse bajo los palos y repelió el anunciado lanzamiento de Karagounis.

Varsovia estalló de júbilo, aunque el encuentro había recuperado la paridad numérica. Dentro de sus imperfecciones, el final fue vibrante, con llegadas de ambos conjuntos. Permaneció el empate.

polonia: Szczesny; Piszczek, Wasilewski, Perquis, Boenisch, Murawski, Polanski, Blaszczykowski, Obraniak, Rybus (Tyton, 70') y Lewandowski. Grecia: Chalkias; Torosidis, Papastathopoulos, Avraam Papadopoulos (Kyriakos Papadopoulos, 36'), Holebas; Maniatis, Katsouranis; Karagounis; Ninis (Salpingidis, 46'), Gekas (Fortounis, 68') y Samaras. Árbitro: Velasco Carballo (español). Enseñó cartulina amarilla a Holebas y Karagounis. Expulsó por doble cartulina amarilla a Papastathopoulos (34' y 43') y con roja directa a Szczesny (69'). Goles: 1-0 (17') Lewandowski. 1-1 (51') Salpingidis. Incidencias: Partido inaugural de la Eurocopa 2012, disputado entre las selecciones de Polonia y Grecia, en el estadio Nacional de Varsovia ante 50.000 espectadores.

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