Messi destroza a la Juventus

  • El Barça, con un doblete del argentino y otro gol de Rakitic, logra una contundente victoria

Liderado por un genial Messi, el Barcelona se estrenó en la Liga de Campeones con una contundente victoria sobre la Juventus con un doblete del astro argentino y una imagen de solidez.

El rotundo triunfo sobre el equipo que la temporada pasada eliminó a los azulgrana en los cuartos de final de la Champions y perdió la final frente al Real Madrid fue la constatación de que el conjunto dirigido por Ernesto Valverde carbura mejor de lo que muchos esperaban a estas alturas gracias, básicamente, a Messi.

En un choque en el que a los azulgrana les costó toda la primera parte tener profundidad y generar ocasiones de gol, el argentino rompió las barreras defensivas de los dirigidos por Massimiliano Allegri en el minuto 45 y en el 68 e intervino de manera decisiva en el tanto de Rakitic.

Él solito desmontó a la ordenada Juve, al sólido Gianluigi Buffon y a cualquier atisbo de duda que la hinchada azulgrana pudiera tener sobre la capacidad competitiva del Barcelona frente a uno de los grandes de Europa.

El Camp Nou saludó el estreno de los suyos en la Champions con dos pancartas que evidenciaron el momento político que atraviesa Cataluña: SOS democracia, decía una; Welcome to the Catalan Republic (Bienvenidos a la República Catalana), señalaba la otra.

Las sábanas reivindicativas desaparecieron de la grada cuando la pelota empezó a rodar y dieron paso a un entretenido duelo en el que la Juve, pese a las seis bajas con las que contaba, hizo el partido que quería durante los primeros 45 minutos y el Barcelona, paciente, esperó su momento para golpear.

Fue justo sobre la pausa, después de varias intentonas fallidas. Hasta entonces, los de Allegri fueron una máquina casi perfecta de cerrar espacios y esperar el fallo azulgrana para intentar sorprender a la contra. Por falta de acierto propio, de velocidad y por la buena actuación de la defensa azulgrana y de Ter Stegen, los italianos no lograron inquietar en ataque al Barcelona.

Y pese a que jugaron mejor durante los primeros 45 minutos, el Barcelona se fue a la pausa con un gol de ventaja gracias a su paciencia y, cómo no, al acierto de Messi, que marcó en la única y más clara ocasión azulgrana.

El llamado gol psicológico llegó en una jugada en la que los de Valverde lograron salir de la jaula juventina con un control orientado de Dembele; con una gran conducción de Luis Suárez, que tiró la pared con Messi para que el astro argentino definiera de manera impecable, desde dentro del área, con un zurdazo pegado al palo izquierdo que dejó clavado a Buffon. El portero italiano no pudo hacer nada. Quedó petrificado como una estatua.

Y la Juve, obligada a esperar a la segunda parte para poder responder, tampoco lo hizo. Porque el Barcelona saltó a la cancha crecido y mejor posicionado. Y Messi se propuso cerrar el duelo cuando el árbitro le enseñó una amarilla por pedir que sancionara a un rival.

Apenas un par de minutos después, la estrella argentina se fue como una exhalación por la banda derecha y centró con tal veneno que Sturaro tuvo que salvar casi sobre la línea de gol. Su rechace, sin embargo, fue a parar a los pies de Rakitic que, sin pensárselo, disparó al fondo de la red, con la puerta vacía.

El choque se le ponía muy de cara al Barcelona. La Juve parecía sin capacidad de respuesta. Y Messi, decidido a cerrar el duelo. Amagó el argentino con una falta desde el borde del área que detuvo bien Buffon. El veterano arquero ya no pudo, sin embargo, con la siguiente intentona del astro azulgrana.

Fue una contra perfecta que nació en los pies de Jordi Alba, siguió en los de Busquets e Iniesta, autor del pase que Messi convirtió en gol con un disparo fuerte y cruzado.

Tras tres victorias consecutivas en otros tantos partidos de Liga, el Barcelona se encomendó de nuevo a Messi para añadir un nuevo triunfo en su estreno en la competición continental y su intención de volver a competir por todo.

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