Problemas en la elaboración

  • Los rojiblancos dejan su portería a cero por primera vez en la temporada pero acusan su falta de pegada · Los de Anquela se muestran imprecisos en la zona de creación

Una sóla victoria en siete encuentros en casa no es casualidad. Es evidente que al Granada CF le falta gol, pero también fútbol. Depender excesivamente de un jugador es sinónimo de que algo se ha hecho mal y, tras catorce jornadas de competición, queda claro que sin un 'trescuartista' sobre el campo, al cuadro de Anquela le cuesta tener continuidad en el juego. Brahimi es ese hombre pero cuando no está se acusa en demasía su ausencia. Ayer no mejoró en exceso el juego de los rojiblancos desde que entró al verde. Tampoco es que estuviera en plenas condiciones, pero sin él, el juego es muy directo, con poca continuidad, repleto de imprecisiones y a arreones.

Empuje

Lo cierto es que el inicio estuvo repleto de intensidad. Se encerró al Espanyol en su campo, con un Ighalo muy activo en su estreno como titular en Liga aprovechando la frialdad y la escasa velocidad en la salida del cuadro de Javier Aguirre, excesivamente contemplativo. Cinco saques de esquina y ocho disparos a puerta en dieciocho minutos de juego reflejan el empuje de los locales, refrendado sobre todo por banda derecha.

Alternativa

Mucho se ha hablado de la dupla formada por Guilherme Siqueira y Dani Benítez desde el regreso del balear tras cumplir su sanción. Pero lo cierto es que por la derecha, Nyom y Gabriel Torje cada vez se entienden mejor, tanto en ataque como, sobre todo, atrás, algo que agradece el lateral galo, que apenas pasó apuros defensivos.

Imprecisos

Tras un buen arranque y no aprovechar las ocasiones de las que se dispusieron, se entró en una fase de poca continuidad y repleta de imprecisiones. Pero al menos se pudo mantener la portería a cero gracias a Toño, que realizó dos intervenciones de mucho mérito.

Sin ocupar

Pero el verdadero problema del Granada CF estuvo en la media punta. La distancia entre Iriney-Mikel Rico y la pareja de atacantes era demasiada amplia, el equipo se partía y nadie enlazaba con los de arriba. Dani Benítez trató en determinadas fases del choque ocupar dicha zona pero sin nadie que dé el último pase se tuvo que abusar del balón en largo, lo que facilitó la labor de Colotto y Forlín.

Estáticos

La recta final del duelo evidenció el cansancio acumulado por el choque de Copa. Había muy poca movilidad en ataque y nadie ofrecía soluciones excepto Brahimi desde su entrada. La poca continuidad en el juego encendía cada vez más a la grada, generando demasiada ansiedad a un equipo que se jugaba mucho y que terminó con un arreón final con dos ocasiones que, como no, no se materializaron. Al menos, se dejó la portería a cero por primera vez en la temporada. El que no se consuela es porque no quiere.

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