Toque sin punto de mira

  • España nunca renunció a su fútbol preciso, pero no tuvo puntería

Hay partidos que se enquistan, en los que se es superior al rival, pero en los que falta siempre un último pase, un control más preciso o un remate algo más ajustado. Eso fue lo que le sucedió al conjunto de Vicente del Bosque, que fue dueño y señor del encuentro, exceptuando el primer cuarto de hora del juego. Sin embargo, se encontró delante un equipo ordenado, que salía bien al contragolpe y atosigaba al centro del campo español, que tardó en reaccionar.

Defensa

Poco o nada recordó esta defensa a la sólida muralla que fue en la Eurocopa. Como si le faltasen fuerzas a estas alturas de la temporada y sin tanta ayuda de Xabi Alonso, la confianza en sus posibilidades y en la menor entidad del rival pasó factura. Los norteamericanos avisaron de inicio aprovechando la lentitud de Puyol, que llegaba siempre tarde, hasta que un error de Capdevila costó el primer gol.

Con desventaja en el marcador, en la segunda parte Del Bosque dispuso una defensa de tres jugadores, adelantando a Sergio Ramos, mientras que Xabi Alonso daba un paso atrás para apoyar a la zaga por el centro.

Ataque

España entró tarde en juego, pero, cuando lo hizo, llegó con claridad a la meta de Howard. Con todo, perdió en muchos momentos su juego por las bandas cebándose por el centro ante una cada vez más nutrida defensa americana.

Virtudes

Con el marcador en contra, España no perdió su identidad de su fútbol de toque.

Talón de aquiles

Dos fallos de la defensa por exceso de confianza costaron la derrota.

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