Se atisba la línea de meta

  • El Covirán logra una trabajada victoria en León y continúa al frente de la clasificación

  • Los de Pin se sobreponen a un mal inicio de partido

Alejando Bortolussi, que tuvo una buena actuación, lanza a canasta ante la oposiciuón de Juan Oliva. Alejando Bortolussi, que tuvo una buena actuación, lanza a canasta ante la oposiciuón de Juan Oliva.

Alejando Bortolussi, que tuvo una buena actuación, lanza a canasta ante la oposiciuón de Juan Oliva. / reportaje gráfico: Photographerssport

Tan fácil como contar hasta tres y tan difícil como ganar tres partidos. De una manera u otra, tres son los pasos que le restan al Covirán Granada para ser equipo de la LEB Oro tras la victoria lograda en la pista del Agustinos Leclerc. No fue un partido fácil para los de Pablo Pin a pesar de la diferencia abismal que separa a los dos conjuntos en la clasificación. El cuadro granadino hizo valer su mayor profundidad de banquillo y la calidad de su plantilla ante un equipo, el leonés, que a pesar de sus limitaciones no tiró la toalla hasta prácticamente el final de la contienda porque se está jugando la permanencia y que ayer tuvo la mala suerte de medirse a un rival que lo que persigue es el ascenso directo. No hubo sorpresa y Goliat tumbó a David.

Tras la apabullante victoria de La Roda en Murcia el sábado, al Covirán no le quedaba otra que ganar sí o sí, ya fuera por lo civil o lo 'criminal'. Consciente de ello, todos se pusieron el mono de trabajo para sacar adelante un encuentro que no comenzó bien debido, sobre todo, a la falta de intensidad en defensa y a la precipitación en la pista delantera, donde el empeño por anotar de tres en tres nubló el juego ofensivo de los de Pin. Y es que los errores en los lanzamientos desde más allá de la línea de 6,75 se sucedieron a lo largo de todo el partido. En todo el primer tiempo no entró ni uno de los trece intentos, si bien fue en el primer cuarto cuando los jugadores del Covirán se empeñaron en darse de cabezazos contra la pared desde la marca de tres puntos sin apenas probar las otras armas que, sin duda, tienen.

Precisamente, la puesta en escena de los leoneses fueron dos triples. Cogida una mínima renta, los locales mandaron en el marcador durante los diez primeros minutos gracias a un ataque más equilibrado que, además, supo aprovechar los malos ajustes defensivos de una escuadra granadina que saltó a la cancha sin la necesaria concentración atrás. Una de las consecuencias del mal trabajo en la pista trasera fue la segunda personal de Devin Wright cuando apenas se habían jugado tres minutos y medio y la pronta entrada en bonus de los visitantes, lo que llevó a los leoneses a sumar no pocos puntos desde la línea de tiros libres. El Agustinos firmó su máxima ventaja sobrepasado el ecuador del cuarto inicial tras un triple de Manu Vázquez (19-10). El primer momento complicado del encuentro se solventó gracias, en parte, a la actuación del senegalés Maodo Nguirane, que conquistó la zona para el Covirán. Sus rebotes permitieron correr a los de Pin, que llegaron a ponerse a un punto después de que Almazán culminara un contraataque (21-20). No obstante, el primer cuarto se cerró con ventaja local: 24-20.

Tras un comienzo un tanto alocado por parte de los dos equipos en el segundo cuarto, poco a poco el Covirán fue asentándose sobre la cancha. Dos canastas consecutivas de Germán Martínez evitaron que el Agustinos volviera a poner tierra de por medio. Luego, Bortolussi y, sobre todo, Alo Marín empezaron a hacer bueno en la pista delantera el trabajo que se hacía en la trasera. Dos canastas consecutivas del escolta de San Fernando sirvieron para igualar la contienda, primero, y poner después al Covirán por delante por primera vez en el partido (38-40, a 2'30'' para el descanso). Un posterior triple de Bouzán fue la última vez que el cuadro leonés mandó en los guarismos. Y un palmeo de Bortolussi casi sobre la bocina dejó al Covirán con dos puntos de ventaja en el intermedio.

A los dos conjuntos les costó coger el ritmo en la reanudación. El Covirán, eso sí, tenía bien aprendida la lección y apretó un poco más en defensa, lo que provocó robos de balón y que los locales miraran el aro con más problemas. Tras tres de minutos con el balón de un lado a otro llegó el primer triple de los granadinos. El honor fue para Carlos de Cobos cuando se llevaban jugados 23 minutos. A la decimoquinta fue la vencida. Además, esta canasta supuso el primer intento de despegue por parte de los visitantes (44-51) que, no obstante, por unos instantes volvieron a intentar solventar el choque por la vía rápida del triple, de nuevo sin acierto. Visto lo visto, el Covirán volvió a acercarse al aro y ahí Wright rubricó varias acciones tan espectaculares como eficaces. Un mate del pívot nazarí obligó al técnico del Agustinos a parar el partido (50-57, 26'30''). Lo que no sabía Jorge Álvarez era que el tiempo muerto solicitado fue el preludio de los mejores momentos de Ferrán Torres. El pívot catalán se arrimó al aro rival, donde fue letal. Pero fue un triple de Alo Marín desde casi nueve metros el que puso colofón a un tercer cuarto en el que el Covirán puso los cimientos para sustentar su triunfo: 58-68.

Comenzó el último acto y siguió el festival de Ferrán Torres en el poste bajo. Cuatro puntos consecutivos del pívot elevó la ventaja visitante hasta los trece puntos (59-72), lo que obligó de nuevo al preparador leones a gastar un tiempo muerto. Pero la situación ya era irreversible para su equipo, que a pesar de negarse a tirar la toalla, empezó a sufrir el desgaste debido a la cortedad de su plantilla. Además, poco después Ferrán Torres protagonizó su últimos servicio a la causa al provocar la quinta personal de Donovan Smith cuando aún quedaban seis minutos. Almazán tiró de galones para elevar las diferencias hasta los 15 puntos con un tiro desde la media distancia (64-79, a 5'49'' para el final). Aún así, el Agustinos siguió dando guerra, con el esloveno Kavas empeñado en que su equipo no bajara los brazos. De hecho, un triple suyo y dos tiros libres de Bouzán dieron esperanzas a los locales, que recortaron hasta los siete puntos cuando aún quedaban tres minutos para el final (76-83). Para evitar cualquier susto innecesario, Almazán se levantó desde más allá de la línea de 6,75 para clavar un triple que fue un auténtico mazazo para el Agustinos. Ahí se acabó el partido aunque todavía restaran dos minutos y medio.

Quedan tres partidos para la conclusión de la temporada regular y sin duda el Covirán ya sólo piensa en el siguiente envite. El sábado recibirá en el Palacio al Ávila, conjunto que ocupa la cuarta plaza y que sin duda pondrá a prueba a los de Pin y ante el que habrá que dar el antepenúltimo paso hacia el ansiado ascenso de categoría.

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