La concentración, la clave

  • El equipo no comete errores en defensa, lo despeja todo por arriba y muestra ser un bloque sólido · Pese al estrés final, no se desordena ni se cuelga del larguero

El Granada ascendió en Elche, aparte de porque salieron los hombres a jugar antes que los nombres, porque fue un equipo compacto, un bloque sólido y solidario que supo atarse los machos desde el vestuario, y que dio una demostración de concentración y aguante. Pudo haberse evitado el tremendo sufrimiento final si hubiera estado algo más templado para matar el partido a la contra, cuando el Elche se lanzó a tumba abierta y dejó cada vez más desprotegido su terreno. La inercia propia de partidos como este empujó al Granada a acularse en su parcela, y cada vez más, con el discurrir de los minutos. Sin embargo, y pese a que en el último cuarto de hora un gol más del Elche lo habría mandado todo al garete, no se colgó del larguero, ni se estorbaron los jugadores entre sí, ni fueron presas del pánico o la precipitación. Lejos de eso, tuvieron temple y oficio. Con eso y con la pizca de suerte siempre necesaria en finales como esta, el ascenso era imposible que se escapara.

Concentración

Cualquiera se 'arrana' con un ambiente como el de ayer, simplemente con ver las riadas de gente que desde horas antes se acercaban al Martínez Valero convencidos de que aquel era su gran día. Es fácil acojonarse, supongo, aunque cuando en el vestuario se tiene la certeza de ser mejores y de haberlo demostrado, todo parece posible, incluso llevarse con impunidad y se diría que alevosía, un ascenso ante 38.000 almas rivales. Delante de tantas narices mola más. La personalidad, sin duda, llevó al éxito como premisa. Luego, el talento y la profesionalidad de los futbolistas hicieron el resto.

Paciencia

Qué duro mentalmente es mantener el nivel de concentración ayer exhibido por los de Fabri. Los rojiblancos supieron hacer valer su mínima ventaja y se pertrecharon para un partido largo y difícil, en el que hacía falta mucha paciencia. La tuvieron, esperaron su oportunidad y cuando se les presentó, mataron. Era así y así se hizo. Los planes salieron bien.

Apuesta mixta

Salir a marcar, pero sin dejar ni un hueco. Fabri apostó por su versión ofensiva, consciente del gran momento que ha acompañado a la defensa en el último tramo del campeonato. Mainz e Íñigo hicieron un partido espectacular, al igual que el resto de sus compañeros. Se impusieron de forma hasta abusiva a los ilicitanos en el juego aéreo. Mucho hubo, pero mucho fue despejado, sobre todo por la cabeza de Mainz. En ataque el equipo encontró en Ighalo el hombre que nec esitaba para hacer una. Con una bastaba. El Granada jugó con descaro y fue muy vertical, Ighalo redobló sus esfuerzos por conseguir encarar alguna vez y cuando lo logró le heló la sangre a Granada entera. Hasta que entró.

Cambios

Es curioso el rol que ha terminado por tener Óscar Pérez, que pasó de ser genio para la creación en la Segunda B a leñero intenso de veinte minutos, cuando sus compañeros acusan el cansancio y hay que seguir conteniendo, en Segunda A. Los otros dos cambios de Fabri fueron de pieza por pieza. Rubén no desmereció a Siqueira, aunque le tocó jugar los minutos más difíciles. Geijo suplió a Ighalo.

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