Los 'desheredados' del juego interior se reivindican

  • Rafa Vidaurreta y Juampi Gutiérrez suplen con garantía en la 'pintura' a un Michael Bradley que apenas se deja notar

Lo que son las cosas. El huérfano juego interior del Club Baloncesto Granada desde que Curtis Borchardt se lesionase en Valladolid sigue sin tener un jefe claro. Desde aquel maldito segundo, en el que el equipo se quedó sin jugador franquicia, no sólo se ha rebuscado en el mercado, sino que el entrenador se ha visto obligado a tirar del banquillo, no siempre con acierto, lo que se ha pagado con creces en una de las peores rachas que ha protagonizado el conjunto granadino en esta etapa en la ACB. Eso sí, en las tres victorias que se han sumado desde entonces, Gutiérrez, ante el Iurbentia; Vidaurreta, frente al ViveMenorca; o ambos, ayer, han sacado las castañas del fuego en el poste bajo. Porque, ante el Pamesa, Michael Bradley no dejó entrever ese toque de calidad que necesita el equipo, sobre todo después de la marcha de Corsley Edwards, que apenas aportó algo durante su estancia en Granada.

De salida, Valdeolmillos dio a Bradley y Martín la responsabilidad en la 'pintura'. Mientras el vallisoletano se dejó notar en ataque... desde más allá de la línea de 6,25, el estadounidense apenas se dejó ver en un tiro libre. Atrás, los levantinos hacían daño en el rebote ofensivo. Así, cuando no se habían jugado ni siete minutos, Valdeolmillos llamó a Juampi Gutiérrez. El argentino puso un poco de orden en los rechaces de los lanzamientos rivales y, antes de finalizar el primer acto, anotó sus dos únicos puntos tras recibir una asistencia de Pecile.

En el segundo cuarto siguió el suramericano sobre la cancha, que al poco tiempo intentó recuperar, sin éxito, sus sensaciones en los tiros de tres, acción en la que no se prodiga como hiciera antaño. En vista de que adelante no estaba fino, aunque asistió a Page en su segunda canasta, Gutiérrez continuó mostrándose sólido bajo el aro y aportó cuatro rebotes más. En el marcaje, además, paró a Garcés, lo que obligó a Katsikaris a probar otras opciones.

Gutiérrez estuvo muy intenso hasta que entregó el testigo a Vidaurreta, el mismo que apenas contaba hasta antes de las fiestas de Navidad, a falta de cuatro minutos para llegar al intermedio. El madrileño no tardó en mostrar su casta, porque adelante se fajó con sus marcadores y a todos ellos les sacó personales (Miralles, Claver y Garcés) para anotar cinco puntos desde la línea de tiros libres (sólo falló uno). Y los dos contendientes se retiraron a los vestuarios sin que Bradley no hiciera otra cosa que calentar la banqueta. Hay que destacar sobremanera que, en el segundo acto, la escuadra taronja no sumó ni un rebote en la 'pintura' local.

Valdeolmillos siguió confiando en Vidaurreta tras la reanudación del encuentro. El pívot se las tuvo que ver de salida con Barac, que no está para muchas historias. A los dos minutos, el técnico volvió a dar una oportunidad a Bradley, que añadió a sus estadísticas cinco minutos más y una personal. El Pamesa había empezado otra vez a dar la lata en el rebote ofensivo, lo que le permitió segundas opciones de tiro en no pocas ocasiones. Menos mal que en las filas visitantes las muñecas no se calentaron en exceso. Gutiérrez fue el encargado de suplir al estadounidense recién llegado y dio más intensidad en labores defensivas, aunque poco más. Eso sí, en la última jugada del tercer periodo volvió a intentar un triple desde la perpendicular al aro y sin oposición, pero nada.

El último cuarto fue para Vidaurreta, que fue, precisamente, el encargado de sumar los dos primeros puntos del CB Granada, que tardó casi tres minutos en perforar el aro vístante. El madrileño volvió a dar lo que se espera de él, incluso algún lanzamiento a la virulé. Pero atrás defendió bajo el aro y ayudó en el perímetro. Pero en estos minutos decisivos el protagonismo en el interior fue para Dylan Page, cuya aparición en escena fue un pilar importante para que el triunfo no se fuera a Valencia, sobre todo cuando el Pamesa se colocó a cuatro puntos de los de Valdeolmillos.

Y se llegó al final. Gutiérrez y Vidaurreta cumplieron su trabajo conforme a lo que se espera de ellos, lo que es motivo de satisfacción. Bradley, hay que repetir, necesita aportar más, mucho más. Igual es pronto para la preocupación.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios