Con el estigma de Martorell

  • El conjunto de Pablo Pin se mide al colista de la competición obligado a mejorar la imagen ofrecida hace siete días

  • El debut en el Palacio de Nguirane, principal aliciente

Al Covirán no le queda otra que levantarse y demostrar que lo ocurrido el pasado domingo en tierras catalanas ante el Martorell fue un accidente. La inesperada derrota ante el que era colista de la Liga ha trastocado los planes del conjunto entrenado por Pablo Pin, que con un calendario más que asequible tenía la oportunidad de distanciarse de sus perseguidores antes de la disputa de la final de la Copa LEB Plata. Sin embargo, ya no sólo no se ha distanciado sino que ha visto como ha perdido el liderato a manos de La Roda, precisamente el rival de la final que se disputará en el Palacio de Deportes el último fin de semana del presente mes.

El traspié ante Martorell debe servir de ejemplo de cómo no hay que afrontar un partido ante un rival de la zona baja de la tabla. Un exceso de confianza que mejor que llegue en el arranque de la segunda vuelta y con tiempo para reaccionar que en la recta final del campeonato donde el margen ya no existe.

Ahora le llegan al cuadro rojinegro tres encuentros consecutivos en casa (Zamora, Alicante y La Roda en Copa) que debe aprovechar ya no sólo para resarcirse de lo ocurrido hace seis días sino para demostrar su superioridad en la cancha, siempre que se mantenga la actitud de gran parte de la temporada sobre todo en defensa, donde se falló en Martorell encajando 44 puntos al descanso.

La primera de esas citas se disputa hoy ante el colista, el Aquimisa Laboratorios-Queso Zamorano que tan sólo ha ganado dos partidos de 16 disputados. Sin embargo, el recuerdo que se tiene del rival de esta tarde no es precisamente el más grato. Al igual que ocurriese la pasada jornada, en la anterior campaña el Covirán perdió el liderato tras caer en la instalación del Zaidín por 88-89 en un choque en el que Bortolussi tuvo en sus manos la victoria con dos tiros libres errados a falta de un segundo. Zamora llegó al Palacio como colista y ganó. ¿Les suena de algo?

Pese a los problemas en la tabla, el equipo entrenado por Saulo Hernández apenas ha modificado su plantilla con respecto al duelo de la primera vuelta. Únicamente Xabi Arriaga se incorporó a mediados de octubre a la plantilla castellana, el resto son los mismos que cayeron de manera contundente en el Pabellón Ángel Nieto por 31 puntos de diferencia en el duelo de ida.

El choque traerá como principal aliciente el debut ante su afición del reciente fichaje, el pívot senegalés Maodo Nguirane, que trata de adaptarse lo antes posible a su nuevo equipo realizando incluso sesiones en solitario.

Enfrente, los rojinegros tendrán a un equipo que está a cuatro victorias de la permanencia y que cada semana que pasa ve el futuro con menos optimismo. Sin embargo, el Aquimisa cuenta con jugadores peligrosos que como tengan un buen día pueden hacer mucho daño. Es el caso del 'cañonero' Chris Hansen, tercer máximo anotador de la LEB Plata y que tan sólo ha fallado dos tiros libres en toda la competición, el ala-pívot Brett Ervin y el nacional Adrián Méndez, ex de Alicante. Entre los tres garantizan casi 45 puntos por partido. Además, el poderío reboteador de Chris Iza, un 2,10, convierten a los castellanos-leoneses en un rival complicado si no "acuden al barro", como le gusta decir a Pablo Pin.

Tras once derrotas consecutivas en el arranque de la competición, los de Saulo Hernández parecen haber despertado y en las últimas cinco jornadas han ganado dos partidos, plantando cara hace siete días a Alicante que sufrió mucho para vencer en tierras zamoranas.

No obstante, tiene muchas carencias defensivas al jugar muy alegre en ataque pues no hay que olvidar que es el cuarto mejor equipo en anotación. Dato que contrarresta con su defensa, la peor de la Liga pues encaja casi 87 puntos por partido por 66 el Covirán. Ahí puede estar la clave del partido.

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