El jugador, a la espera con sonrisas y sin palabras

  • El delantero prepara con su selección los partidos decisivos ante Uruguay y Paraguay

Mientras aguarda el resultado de las negociaciones que definirán su salida del Milan, el astro Kaká participó ayer muy sonriente en los entrenamientos de la selección brasileña con miras a los partidos contra Uruguay y Paraguay, por las eliminatorias del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010.

Desde que llegó a la concentracción de la verdeamarela en la ciudad de Teresópolis, el mediapunta se niega a charlar con la multitud de reporteros que, en varios idiomas, indaga sobre su traslado al Real Madrid, dado como casi seguro.

Kaká no responde: sonríe y sale apurado hacia los vestuarios. "No es mi día de hablar. No voy a hablar hoy sobre eso", dijo el martes el jugador de 27 años. Su portavoz, Diogo Kotscho, dice que el jugador hablará después de conocer con seguridad el resultado de las negociaciones.

Según las informaciones que se manejan, el padre de Kaká, Bosco Leite, ya acordó incluso el salario que recibirá su hijo en el club merengue: 9 millones de euros (unos 12,78 millones de dólares) anuales libres de impuestos. Además de la propuesta millonaria, los dirigentes del Madrid sedujeron al jugador al prometer armar un equipo fuerte para la próxima temporada.

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