El mundo ideal de Rafa Nadal

  • El tenista manacorí disfruta de las numerosas ventajas que el anacronismo de Wimbledon le proporciona antes de comenzar hoy su defensa del título

Son las nueve de la noche, y Ana María avanza a paso rápido por una tan desierta como húmeda Church Road. Viste ropa deportiva y se la ve presurosa por llegar a la casa de su hijo, que una vez más cocina para toda la familia.

Pescado o pasta son las dos especialidades de Rafa Nadal. Tras volver del trabajo diario, y siempre y cuando no esté en la cocina, al joven de 25 años se lo encuentra hundido en el sofá de la casa de cuatro habitaciones para ver por televisión el US Open de golf.

La vida normal de una familia acomodada en los suburbios de cualquier gran ciudad, pero toda una excepción en la de Rafael Nadal, el número uno del tenis mundial que suele vivir de hotel en hotel y de restaurante en restaurante.

"Esto es muy diferente a lo habitual. Aquí consigo hacer una vida distinta", explica Nadal, que hoy iniciará la defensa de su título en Wimbledon. "Es algo tan sencillo como tirarte en el sofá por las noches y poder hablar con tu gente. Cenar afuera está muy bien, pero al final, no nos engañemos, ir siempre a restaurantes cansa".

Acostumbrado a los hoteles, Nadal disfruta todos los años cuando llega Wimbledon, ese vibrante anacronismo en el que el tenis se encuentra con sus más profundas tradiciones. "Ir al trabajo" es, en estos días, más sencillo que nunca. "¡Estoy a 15 metros del club!", se entusiasma. Su tío y entrenador, Toni, también alojado en la casa, al igual que el fisioterapeuta Rafael Maymó, eleva la distancia a 50.

Sean 15 o 50, lo cierto es que los Nadal son la envidia de muchos jugadores. Salen por la puerta 16 del All England Club, cruzan Somerset Road, y en menos de un minuto recorrieron la distancia entre la sala de jugadores del torneo y su hogar londinense.

"La casa implica una ventaja estratégica. Como los hoteles aquí quedan lejos, cuando llueve te tienes que quedar todo el día en el club esperando a entrenar. Y con la casa te puedes ir tranquilamente", explicó el jugador.

Su tío certifica que Rafa "sabe cocinar", aunque cree que por un par de días será la madre, Ana María, quien se haga cargo del asunto. La madre del número uno del mundo sonreía al comentar el "desorden" de gente que entra y sale de la casa de su hijo. El desorden es, en todo caso, la certificación de un Nadal auténtico. Famoso por el caos de sus habitaciones de hotel, Nadal arriba a Wimbledon en plena forma y con la confianza propia de haber ganado Roland Garros hace dos semanas. "El fin de semana pasado jugué las dos mejores rondas de golf de mi vida", dijo con una sonrisa de oreja a oreja el jugador, después de dos días en Mallorca tras perder en cuartos de final de Queen's.

"Rafael viene aquí a ganar el torneo. Yo no firmo ni me conformo con la final", declara Toni Nadal. Si gana su tercer Wimbledon, Nadal estará en el camino de repetir el logro de 2010, cuando ganó tres de los cuatro Grand Slam. "Para mí sería un sueño, pero eso es muy imposible", aseguró el jugador, recuperando el discurso de siempre: la humildad incluso sobre los hechos. Pero su tío tiene no opina igual. "Lo veo jugando bien, aunque en París también entrenaba bien y luego jugaba mal. La verdad, en la pista central".

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