De la nieve al cielo sin escalas

  • Belén Santa Olalla, dos veces medalla de bronce en los Nacionales de freestyle en categoría infantil

A Belén Santa Olalla le gusta subir, subir y subir. Ir cada fin de semana a su Sierra Nevada, superarse con los esquís y practicar las acrobacias más arriesgadas conforman su vida deportiva, corta pero intensa. Su hermana, Reyes Santa Olalla, tiene la culpa de que Belén se iniciara en la práctica del freestyle, una modalidad del esquí que, a su vez, se divide en saltos y baches.

"Me gusta superarme", resume Belén. Es un argumento más que suficiente para mantener viva la esperanza de hacerse un hueco en el freestyle, que no goza del apoyo y consideración de los deportes mayoritarios y en el que, además, España aún no ha destacado en grandes citas. Reyes, que conoce bien la situación del freestyle nacional, trabaja duro por abrir una puerta a los más jóvenes, que, como su hermana, tendrán, cuando llegue el momento, la oportunidad de demostrar sobre los esquís que lo suyo va muy en serio y que son capaces de codearse con los mejores de Europa y el mundo.

Una de las ventajas que atesora Belén con respecto a su hermana es, por ejemplo, el hecho de haber empezado mucho antes. El freestyle, explica Olalla, es un deporte en el que "un pequeño avance cuesta mucho, pero cuando lo consigues, el salto técnico es muy grande". Al haberse iniciado con apenas 9 años, su progresión puede ser mucho mayor que la de su hermana, que comenzó con 15 años.

A Belén le gusta "saltar, y probar cosas nuevas". No le asustan las caídas y no teme a las lesiones, una gran ventaja cuando se trata de hacer acrobacias. Eso sí, reconoce que "me falta técnica", aunque ganas de trabajar no le faltan y está dispuesta a seguir mejorando, sobre todo de cara a los "Campeonatos de España", su principal objetivo ahora.

A largo plazo, Belén prefiere no planteárselo y reconoce que también le motivaría dedicarse al diseño y a la moda. De momento, la esquiadora cursa sus estudios en el Monaíta sin demasiados agobios por compaginar clases y competiciones, aunque asegura que sí sacrifica los fines de semana, jornadas que dedica a subir a la Sierra para entrenar en lugar de salir con sus amigas.

Pero el desaliento y Belén no son compañeros y ella disfruta cada día en la nieve plenamente. Confía en que, con el tiempo, el freestyle gane adeptos y sume apoyos para lograr un equipo nacional competitivo al máximo (y, por supuesto, figurar en él).

Ganas no le faltan. Los consejos de su hermana -varias veces campeona de España y competidora en Copa de Europa- y las lecciones de su entrenador, Alfredo Naranjo, ya están dando sus primeros resultados. El futuro dependerá de ella misma, pero también de quiénes tienen la obligación de prestarle el máximo apoyo.

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