La obra de Pep, mucho más que un campeón

  • Una filosofía de fútbol que aplasta con números de récord es el legado de un neófito en la élite engrandecido en un solo año

"Lo que cuenta en el fútbol es ganar y todos los estilos son buenos. Yo sé lo que quiero, pero no podré ganar sin transmitirlo. Me siento fuerte y preparado. De otro modo, no estaría aquí". Aquel 17 de junio de 2008 quedó demasiado lejos. Un Pep Guardiola introvertido pero desafiante heredaba el timón de un Barcelona saturado y conflictivo. Hoy, casi un año después, el Camp Nou celebró en el banquillo culé al responsable de uno de los mejores equipos de la historia del fútbol.

La historia del Barcelona campeón de Liga culminó en un plano demasiado adverso al de sus primeros días. Mientras en la actualidad se puede constatar la cifra récord de 69 goles convertidos por Henry, Messi y Eto'o, apenas quedan algunos vestigios de la primera conferencia de prensa de Pep, en la que confirmaba la salida del equipo del mismo delantero camerunés, junto a Ronaldinho y Deco.

Con una mistura entre los valores de la cantera, enarbolados por Xavi, Messi e Iniesta, junto a las escasas pero efectivas incorporaciones, como el recuperado Piqué, Dani Alves y Keita, el conjunto comandado por Guardiola inició la temporada con la obligación de sepultar la hegemonía del Real Madrid, entonces bicampeón de liga. Si bien el camino hacia el título arrancó con extremas dificultades (perdió en el debut frente al Numancia por 1-0 e igualó con el Racing por 1-1, en la segunda jornada), pronto se encontró el famoso "estilo" que deseaba transmitir el entrenador. De tal manera, el conjunto que parecía extender las miserias de la etapa turbia de Rijkaard transmitió una propuesta novedosa y seria.

Los triunfos se sucedieron y aparecieron las marcas. El Barça batió el récord de puntos en la primera vuelta, al conseguir 50. Apenas cedió siete y se destacaron triunfos como el categórico 2-0 ante un Real Madrid que presentaba a Juande como entrenador, o goleadas como el 6-1 al Atlético, 4-0 al Valencia y el 0-3 al Sevilla. "Guardiola aprendió el orden y la disciplina defensiva de su época como jugador. Sabe tratar a los futbolistas, así como no duda a la hora de marcarle errores a las estrellas. El gran mérito de este equipo es su ataque, pero también se destaca su equilibrio sin el balón y la presión", afirmó el ex técnico del cuadro culé, Louis van Gaal.

Durante la segunda vuelta, hubo dos factores que abrieron lugar a las sospechas sobre la definición del título. El primero fue la impecable remontada que elaboró el Real Madrid tras haber perdido el primer derbi. El equipo capitalino lograba una marca de 17 triunfos y un empate en 18 partidos seguidos. El segundo fue el único traspié que sufrirían los líderes del campeonato en su exitosa campaña.

Un empate ante el Betis por 2-2 y las derrotas consecutivas ante el Espanyol (2-1) y contra el Atlético de Madrid (4-3) redujeron las distancias entre los dos aspirantes al título y potenciaron el misterio en la definición del campeonato. Precisamente, la seguidilla de malos resultados del conjunto catalán coincidió con una lesión de Iniesta. Sin embargo, volvieron las victorias, los números crecieron de manera desmedida y las jornadas se sucedieron sin que el Barcelona se cayera de la cima. De hecho, el punto culmen fue el derbi del Bernabéu. El 6-2 sobre el Madrid fue la exposición perfecta del proyecto de Guardiola. Humilló a su máximo rival en su propia casa y le demostró que el buen fútbol se hace y se piensa. Y así se llegó al día en el que se puede hablar de una marca histórica de puntos (88), de puntos fuera de casa (41), de goles como visitante (42) y de que quedó a un paso de alcanzar la mayor marca de goles en un campeonato (acumula 103 y puede superar los 107 del Madrid, del curso 89-90).

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