El partido de nuestras vidas

  • Asumible El Granada está obligado a remontar el 1-0 de la ida si quiere jugar la final por el ascenso a Primera División Una caldera El vestuario está convencido de remontar y Los Cármenes ayudará más que nunca

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Esta noche se juega en Los Cármenes el partido más importante de las carreras de casi todos los futbolistas que saltarán de corto, los del Granada y los del Celta. Salvo excepciones de jugadores que ya saben lo que es subir a Primera, la mayoría (Mikel Rico, Íñigo López, Nyom, Siqueira, Lucena, Benítez...) experimentarán en sus piernas una sensación única jamás antes vivida. De igual modo, el grueso de los más de 16.000 espectadores que abarrotarán el graderío tampoco han vivido nunca un choque de la trascendencia y la tensión del que espera esta noche a Granada CF y Celta. En juego está el pasaporte a la eliminatoria final para subir a Primera, una misión posible, alcanzable, pero tremendamente complicada después del 1-0 del partido de ida.

Todos creen en la remontada. No hay ni un solo miembro de la plantilla rojiblanca que no se vea capaz de voltear la situación ante los vigueses. El partido de ida derivó en un resultado malo, pero ni mucho menos el peor posible. Lo más importante es que, como ya ocurriera en los dos enfrentamientos del tramo regular, no se apreció que el Celta sea mejor que el Granada, que contará esta noche con el influjo de su estadio y el favor de su entregada afición como compañeros de viaje.

Para los pesimistas queda el dato de que esta temporada, después de tres enfrentamientos, el equipo de Fabri no ha sido capaz de ganar al de Herrera. Dos empates en la Liga y la victoria por la mínima del pasado miércoles avalan al Celta antes del choque, aunque se supone que nada tendrá que ver el partido de esta noche con los anteriores. Sin duda, el factor ambiental y la tensión de lo mucho que hay en juego lo condicionan todo.

Si el Celta se defendió como principal premisa en Balaídos, hoy se espera que, de igual manera, se centre casi exclusivamente en salvaguardar su valioso botín, aunque el hecho de que si consigue un gol obliga al Granada a hacer tres para pasar matiza el presumible cerrojazo de los vigueses. Su intención, pues, será aguantar el presumible primer arreón de los rojiblancos, llegar al descanso sin contratiempos e intentar aprovecharse de los nervios locales para intentar matarlos en algún contragolpe.

Y si antes de la ida había algunas dudas sobre el dibujo que utilizará Paco Herrera, de cara al partido de esta noche no existe ninguna: apostará nuevamente por tres centrales y dos carrileros, con una pareja de medios centros y una línea de tres para las tareas ofensivas. Salvo esta última línea, el resto serán, seguro, los mismos que en Balaídos. Donde sí habrá cambios es en el tridente ofensivo. Todas las informaciones que llegan desde Vigo apuntan a que Michu, el autor del gol el miércoles, ocupará el lugar de Trashorras en el centro del ataque. De igual manera, parece probable que De Lucas permanecerá en el once y existen dudas sobre el concurso de David Rodríguez o el de Iago Aspas. El primero, máximo goleador del Celta, no jugó un buen partido ante el Granada. Aspas sí, tras salir como suplente, aunque el encontronazo con Roberto y su juventud pueden hacer que Herrera se decante de inicio por David.

En el Granada la única duda es si Fabri apostará por una versión similar a la de Vigo, con Lucena como pivote, o sí hará titular a Collantes. En el primer caso el equipo sería el mismo que en Balaídos, con Orellana pegado a la banda derecha y Abel Gómez junto a Mikel Rico por delante de Lucena. En la hipótesis más ofensiva, Mikel Rico sería el pivote, Abel y Orellana estarían por delante y entraría Collantes para pegarse a la derecha.

Las llamadas a convertir el estadio en una olla a presión sobran. Está todo el papel vendido y la gente responderá como se espera de ellos. Nada ilusiona más a la grada que pasar a la final. Es la hora de los futbolistas. En sus manos está.

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