Un pase que lleva a la gloria

  • Dani Benítez habilita a Ighalo en el tanto que finalmente le dio el ascenso a su equipo en Elche · El extremo rojiblanco trabaja a destajo en defensa y mejora en la segunda mitad con más espacios

El de ayer era un partido para grandes jugadores. Ser capaz de echarse el equipo a las espaldas sólo está al alcance de muy pocos, de futbolistas nacidos para encuentros como el del Martínez Valero, y ahí apareció Dani Benítez cuando su equipo más lo necesitó. 

El mallorquín tenía ganas de demostrar ante la que fue su afición durante un año, las cualidades que le han convertido en el ídolo de la afición rojiblanca y ser deseado por varios equipos de Primera División. Pero ayer era un partido no sólo para lucirse sino también para demostrar solidaridad con el compañero, trabajo y pelear cada pelota como si de la última jugada se tratase.

Con Siqueira cubriéndole las espaldas, el extremo no comenzó nada bien el choque, con numerosas imprecisiones en las entregas y sin poner superar al pegajoso lateral ilicitano Carpio. Así, en el primer cuarto de hora apenas se le vio e incluso perdió algún que otro balón que supuso contras peligrosas del Elche. Sin embargo, conforme fueron pasando los minutos y su equipo se fue asentando sobre el terreno de juego, se pudo ver al verdadero Benítez. 

Su primera incursión por banda llegó en el minuto 14 pero su excelente centro no encontró rematador. Cinco minutos más tarde, no aprovechó un gran pase de Orellana ni tampoco una falta a unos 35 metros que se marchó por encima del larguero, en una situación muy parecida a la falta que envió a gol en el Teresa Rivero ante el Rayo Vallecano.

Pero todo cambió en el minuto 28. Su visión de juego, algo que debería explotar más y ser menos individualista, permitió a Odion Ighalo, previo desmarque espectacular, parar el tiempo en el área, recordar al gol ante el Alcorcón en Los Cármenes y dejar la eliminatoria encarrilada. A buen seguro que no se le olvidará en mucho tiempo el temple que tuvo para dar ese pase al hueco y evitar el fuera de juego de Odion.

A partir de ahí, se vio al Dani Benítez más comprometido de toda la temporada, trabajador incansable y con la portería en la mente cada vez que tenía la oportunidad de atacar. De nuevo se asoció con Ighalo a cinco minutos del descanso para que el '7' granadinista le sacara amarilla a Pelegrín. Por arriba le ganó la partida casi siempre a Carpio, aunque fue en la segunda mitad donde puso a prueba su velocidad.

Tras el receso, tardó poco en demostrar sus cualidades como velocista tras superar a Xumetra y forzar una nueva cartulina amarilla cuando encaraba a Jaime, falta que ejecutó Abel pero que el arquero ilicitano despejó de puños. 

Era el momento en el que el Elche apretó más y con ello, bajó el juego de Benítez, que en prácticamente un cuarto de hora apenas intervino en el partido hasta que se marcó un taconazo marca de la casa para Siqueira que permitió al brasileño ganar línea de fondo y centrar al corazón del área (64'). Dos minutos después, fue el mallorquín el que ganó dicha línea pero su centro terminó en saque de esquina.

Consecuencia de su trabajo y del empuje local, fue protagonista de la jugada polémica del partido, cuando Xumetra cayó derribado dentro del área tras chocar con el '11' rojiblanco.

Pero sería la ocasión que tuvo en el minuto 94 la que pudo dejar sentenciado el choque. En su intento por marcar el segundo tanto, Jaime subió a rematar un córner pero la defensa granadina cortó el envió, Benítez arrancó desde campo propio sin nadie que le estorbarse, con Geijo de acompañante y con la portería local vacía. Sin embargo, cuando se dio cuenta de su ventaja, se precipitó y no supo golpear con precisión para dejar finiquitado un ascenso que finalmente llegó gracias al pase de gol más importante de su carrera deportiva.

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