Los peldaños de una escalera que lleva a Primera División

  • El Granada, líder desde la quinta jornada, cimentó el ascenso en un arranque explosivo que aseguró renta suficiente para mantener la ventaja hasta el final

UNA primera vuelta más efectiva que la segunda aseguró al Granada el granero de puntos suficiente para acabar como líder del grupo Sur de Segunda y ascender automomáticamente a Primera División.

No era una temporada fácil. La Federación había dictaminado una drástica reducción de Segunda que condenaba a la Tercera División a ocho equipos de cada grupo y obligaba a otros dos a batirse en promoción para conservar la categoría.

El calendario citó a Hércules y Granada en Alicante en la primera jornada de Liga. Eran los dos equipos descendidos de Primera la temporada anterior. Los rojiblancos dieron un golpe de autoridad que a la larga iba a resultar decisivo en el discurrir de la Liga. Con fútbol brillante llegaron a estar 1-4 en el marcador y aunque la reacción local achicó el resultado a la mínima ventaja, lo cierto es que el 3-4 final marcó el destino de uno y otro equipo en el postrer domingo de la temporada: alicantinos, a Tercera; granadinos, a Primera.

Durante las jornadas siguientes el Granada mostró su fortaleza dentro y fuera de Los Cármenes. Si aquí se ganó a Jaén (3-0), Ceuta (3-1), Jerez (3-0), Constancia (6-0) y Calvo Sotelo (1-0), fuera sólo se perdió en Castellón (1-0) y se arrancaron empates en Murcia y Tenerife (a cero, ambos) y victorias al Mestalla (0-1) y, sobre todo, en Huelva (1-2), donde el Recreativo era favorito en base al fuerte desembolso para el fichaje de varios jugadores de Primera.

Hubo reveses después ante el Levante (2-1) y Alcoyano (3-2), un partido éste marcado por incidencias que se contagiaron al campo y acabaron por descentrar al equipo cuando llevaba ventaja en el marcador. Pero se ganó -con trabajo- al Cádiz (1-0) y -brillantemente- al Mallorca (3-0) cuando se enfocó la segunda vuelta, iniciada con triunfos ante el Hércules y el Castellón (1-0 ambos) y empates en Jaén (0-0) y Ceuta (1-1).

El punto de inflexión lo iba a marcar la visita del Mestalla. En un campo embarrado, un arbitraje demencial llevó al Granada a la derrota (0-1) y como de Jerez se regresó con sólo un empate a dos -un partido marcado por las provocaciones de los jugadores locales en las que 'picaron' algunos rojiblancos- y ante el Huelva el equipo se estrelló contra el 'autobús' que montaron los visitantes ante meta, la ventaja con los perseguidores se fue estrechando paulatinamente, salvada con una victoria en Inca (0-1), ante el Constancia, que volvió a dar un respiro al equipo. El Granada afrontaba, a continuación, dos partidos seguidos en casa y ambos se salvaron con victoria mínima y agónica: Tenerife (2-1) y Murcia (1-0).

A esas alturas ya era patente el cansancio de los centrocampistas en una plantilla corta y la mengua de efectividad que mostraban los jugadores de avanzada. Con esos temores, el Granada afrontó el decisivo partido en el campo del Calvo Sotelo. Joseíto optó por una alineación conservadora que aguantó el empate durante más de una hora. Pero el ambiente infernal que el Granada encontró en Puertollano se contagió al árbitro, que a falta de veinte minutos señaló penalti en contra de los visitantes. Portilla marcó. El Granada respondió once minutos después. Zubiaurre sacó una falta desde el lateral y Barrachina alcanzó un poderoso testarazo que significaba el empate. Un gol para un ascenso. A falta de nueve minutos, el Granada estaba virtualmente en Primera. Pero la avalancha que desataron los locales tuvo fruto en el minuto final: una jugada confusa y entre rechaces y rebotes Feliú amansó el balón en las redes de Ñito.

A falta de cuatro partidos, un punto separaba ahora a los pujadores por el ascenso, más la amenazante sombra del Alcoyano. La siguiente cita liguera encontró en Los Cármenes al Levante. Fue un partido de soleada y calurosa tarde, muy mal jugado por los rojiblancos, que se impusieron gracias a un oportunista gol de Ureña. Pero a la misma hora el Calvo Sotelo perdió en Murcia. Parecía que el destino ayudaba: otra vez tres puntos de ventaja. Por poco tiempo, porque en Cádiz, donde una victoria hubiera apestillado el ascenso, el Granada ofreció su peor imagen de la temporada. Perdió por uno a cero tras fallar los gaditanos un penalti. El Calvo Sotelo no desaprovechó la ocasión y goleó al Tenerife.

La visita que anunciaba el Alcoyano traía los peores augurios. Hubo nervios esa semana. Candi reunió a los delanteros -Hoja del Lunes había titulado muy expresivamente su actuación en Carranza: "No jugaron"- en su despacho, a espaldas del entrenador. Nunca trascendió qué se habló allí. Lo cierto es que el equipo superó con solvencia la visita del Alcoyano. Es cierto que Ureña se ayudó con la mano para marcar el gol decisivo. Pero el juego ofrecido recordó al de las primeras jornadas. Si el marcador no se estiró fue porque balones de Vicente y Santos fueron a dar en los palos y, para que el espectáculo fuera completo, Ñito salvó con una intervención prodigiosa la única oportunidad de los visitantes.

Los manchegos de Puertollano no cedieron: ese domingo ganaron al Castellón. Con un punto de ventaja el Granada viajó a la isla de Mallorca...

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios