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La precariedad pese al éxito

Ana Peleteiro, medallista de bronce en la prueba de triple salto en los Mundiales en pista cubierta de Birmingham. Ana Peleteiro, medallista de bronce en la prueba de triple salto en los Mundiales en pista cubierta de Birmingham.

Ana Peleteiro, medallista de bronce en la prueba de triple salto en los Mundiales en pista cubierta de Birmingham. / santo donaire / efe

"Es fútbol y es femenino" reza la jornada con la que el Barcelona pretende "romper mitos el 8 de marzo", cuando millones de mujeres en todo el mundo salgan a las calles para denunciar las tremendas desigualdades salariales, laborales y sociales en las que se desenvuelven a diario.

Y es que, pese a los indudables avances y a los notables éxitos cosechados en los últimos años por las mujeres en todas las disciplinas deportivas no se han podido quebrar las barreras que limitan a todas las deportistas en general. Por ejemplo, las mujeres conquistaron el 53% de las medallas españolas en los Juegos de Río 2016, a pesar de representar apenas el 29% de los deportistas de alto nivel y el 22% de las licencias deportivas.

Los cuatro Grand Slam de tenis equipararon los premios femeninos a los masculinos

"Mientras los jugadores de la selección española cobran unos 6.000 euros por cada partido que disputan, las jugadoras de la absoluta no llegan a los 100 euros, y eso que les subieron la cuota hace poco", ilustra Laura Castro, presidenta de la Asociación por el Deporte Femenino. "Trabajamos por todas esas deportistas de a pie no reconocidas por la Ley española del Deporte y que, en muchos casos, ni siquiera conocen los derechos que las asisten cuando firman un contrato", explicó.

"No pararemos hasta que tengamos una Ley del Deporte que nos represente", dice. De hecho es una de las diez reivindicaciones del Manifiesto por la Igualdad en el Deporte, promovido por la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional y firmado por más de 500 deportistas españolas de toda condición. En su primer punto se reclama algo tan básico como "un contrato laboral como deportistas profesionales". En el segundo, un convenio laboral en cada disciplina. Y en el tercero, "los mismos recursos" que disfrutan los hombres. Exceptuando el golf y el tenis, el deporte que probablemente mayor igualdad económica logró en la élite (los cuatro Grand Slam ofrecen ahora el mismo premio a hombres y mujeres), todo eso está muy lejos de que suceda en la mayoría de disciplinas.

Lo evidenció Eli Pinedo, ex jugadora del Alcobendas y de la selección española de balonmano. "Le explicaba yo a Sergio Busquets lo que es viajar en condiciones desfavorables y además tener que ganar al llegar al destino. Añádele el tiempo: haz y deshaz maleta; hazte la comida y la cena; lava las equipaciones para que estén listas para el próximo partido", dijo en respuesta a las quejas del futbolista tras el encuentro del domingo contra el Atlético en el que aludió al cansancio por llegar la madrugada del viernes a Barcelona procedente de Las Palmas.

"El machismo es algo continuo desde que compito y me dedico a esto. Lo típico, oyes comentarios...", afirmó Laia Sanz tras concluir en enero su séptimo Rally Dakar. "Pero creo que también eso va cambiando, que es un tema de educación y que requiere tiempo", añadió. Con muchas dificultades, algunas mujeres de disciplinas como la sincronizada o el atletismo encontraron la manera de denunciar su precariedad y de conseguir progresos. Son la minoría. Y minoría serán las deportistas que hoy secunden la huelga. La competición manda.

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