La primera etapa, el primer éxito

  • Joseíto predijo que el ascenso a Primera División era una escalera que se subía peldaño a peldaño y el objetivo de la temporada se cumplió en Mallorca

FIRMÓ su fichaje por el Granada en una servilleta. Selló el acuerdo con el todavía presidente José Bailón tras un almuerzo en el verano de 1967 sin imaginar que para cuando se iniciase la Liga el club estaría en un vacío de poder que se tradujo en la corta plantilla de la que disponía el día que el balón de la temporada echó a rodar. Sólo había salido Eloy, traspasado al Sevilla, y no se podía contar con Lara, en Cádiz por cuestiones militares. Pero el liderato desde la quinta jornada avaló al míster, que se mantuvo fiel a su promesa de arranque de la temporada: a Primera se llega por una escalera que se sube peldaño a peldaño. En uno de ellos, tras el empate en Murcia, prometió a los jugadores que repartiría entre la plantilla la prima que estipulaba su contrato en caso de ascender. Hasta la recta final de la Liga, el Granada presentaba un rédito de media inglesa (tres puntos cada dos jornadas), pero un Calvo Sotelo muy reforzado fue apretando las distancias y sembrando desconfianza entre la grada y el equipo.

Joseíto no ayudó a disipar las dudas: empezó a mostrar su cara más conservadora tan pronto como el Granada se ponía en ventaja y las victorias fueron agónicas en el último tramo de la temporada. Agravado por la derrota en la salida a Cádiz. La victoria frente al Alcoyano, que descartaba a un rival directo, y la notable mejoría de juego que el Granada mostró esa tarde en Los Cármenes, trajeron cierta dosis de tranquilidad al ambiente cuando se encaró el viaje a Mallorca. Se perdió. Pero como al Calvo Sotelo le pudo el vértigo, el Granada alcanzó la Primera División.

A Candi le pudo la desconfianza y no renovó al entrenador del ascenso. Joseíto, el míster de las mejores temporadas rojiblancas, hizo las maletas y cerró su primera etapa en el club. Una decisión ¿injusta? No debió ser fácil para Candi tomar la decisión, pero es cierto que en las últimas jornadas el entrenador había lanzado señales suficientes como para pensar que no tenía plena confianza en el equipo.

Era ya historia cuando el presidente recurrió de nuevo a él, dos años más tarde. La mejor versión de Candi-presidente puso a disposición de Joseíto una plantilla joven y competitiva, la mejor de la que ha dispuesto el Granada en todos los tiempos. En los años siguientes se vería al mejor Granada, al mejor Candi y al mejor Joseíto. A tal señor tal honor.

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