El punta perfecto

  • Geijo firma la mejor temporada de su vida a base de antológicas definiciones

Han sido muchas las claves del éxito en la inolvidable temporada 2010/2011 y resulta injusto destacar sólo una. El ascenso no se podría haber conseguido sin las paradas de Roberto, la seguridad de la defensa al completo, los pases de Abel Gómez o las imparables arrancadas de Dani Benítez, por poner solo varios de los muchos ejemplos posibles. Sin embargo, y aunque todos los futbolistas han contribuido de forma esencial al éxito, entre todos sobresale la figura de Álex Geijo, el perfecto ejecutor de las sinfonías que, partido tras partido, ha sabido componer y representar el equipo rojiblanco. Su mejor temporada ha llegado justo en el momento que más bien le podía hacer al Granada, que se ha beneficiado de su extremo grado de inspiración. A su vez, Geijo se ha revalorizado hasta el infinito gracias al gran trampolín mediático en el que se ha convertido el equipo rojiblanco, que se ha puesto de moda gracias al continuo espectáculo televisado este año desde Los Cármenes. Un matrimonio de conveniencia que rebosa amor por los cuatro costados.

La trayectoria del delantero hispanosuizo de 29 años jamás le había deparado una temporada tan goleadora como la firmada como rojiblanco, en la que ha conseguido anotar 24 dianas en los 35 partidos que ha jugado hasta el choque de ayer en el Martínez Valero. Pese a haber militado cinco temporadas en Primera, enrolado en el Málaga, el Levante y el Racing, únicamente contabiliza 66 apariciones en la máxima categoría, con un balance de seis goles. También ha conocido la elite en Suiza (Neuchatel) y en Italia, donde jugó cuatro partidos con el Udinese en al segunda vuelta de la pasada temporada. Como mucho, hasta su llegada al Granada había marcado 13 goles en su mejor campaña en Segunda, con el Xerez (05/06), y 17 con el filial del Málaga en Segunda B (02/03).

Con la elástica rojiblanca ha sido capaz de marcar en 14 partidos, firmando cinco dobletes (ante Salamanca, Nástic, Betis, Albacete, Las Palmas y Cartagena), un triplete (frente al Xerez) y un tetraplete (contra el Barcelona B). Ninguno de sus goles llegó de penalti y varios de sus disparos se estrellaron en los postes.

Su lesión en el tramo final de la competición complicó mucho las cosas para su equipo que, sin embargo, lo encontró milagrosamente en la gran final, en la que tuvo un papel decisivo para el ascenso del Granada CF.

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