Airbus se estrena en Le Bourget con problemas en un motor del A400M

  • El avión que se monta en Sevilla logra volar, pero renuncia a la exhibición · La feria abre sus puertas con una lluvia de contratos

El Salón de la Aeronáutica de Le Bourget abrió ayer su 49 edición por todo lo alto con el anuncio de la venta de más de 200 aviones, señal de recuperación de un sector en el que países como China, Rusia o México tratan de hacerse un hueco al lado de Airbus, Boeing o Embraer.

En las primeras horas del salón, el fabricante europeo Airbus recibió pedidos firmes para comprar 142 aparatos, la mayoría sus A320 Neo. Esta nueva versión del avión estrella de medio recorrido, que cuenta con un motor que ahorra hasta un 15% de combustible, sedujo a las empresas de leasing estadounidenses GE Capital Aviation Services (Gecas) y Air Lease Corporation, que pidieron 60 y 30 unidades respectivamente. La escandinava SAS firmó la compra de 30 ejemplares. El total de los pedidos firmes de Airbus representó más de 15.000 millones de dólares (unos 10.400 millones de euros).

El gran rival estadounidense Boeing también recibió encargos de cerca de 40 aviones. Entre ellos, 22 firmes que incluyen seis aparatos de largo recorrido 777-300 ER, adquiridos por Qatar Airways por un precio de catálogo de 1.700 millones de dólares (unos 1.190 millones de euros). "El tráfico se recupera fuertemente", comentó Jim Albaugh, el jefe de la rama aviación comercial del fabricante estadounidense.

En el cielo, los ballets aéreos comenzaron, pese a la lluvia intermitente, con espectaculares y atrevidas acrobacias del avión de combate Rafale. Sin embargo, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que inauguró el encuentro en las afueras de París, tuvo que ver el A400M realizando un vuelo convencional tras renunciar a la exhibición -picados y contrapicados- por un problema detectado en el motor.

"Es verdad que ha habido un problema técnico, pero no afecta a su seguridad", subrayó el ministro español de Industria. Miguel Sebastián quitó importancia al incidente y se mostró confiado en la marcha del programa del A400M, que ha sufrido varios retrasos. El presidente de Airbus Military, Domingo Ureña, recordó que el problema con el motor tiene que ver con la caja de transmisión de potencia y que si se había decidido que la aeronave no realizara las maniobras propias de un ejercicio de demostración fue por "precaución".

Por otra parte, Airbus encontró una solución in extremis al incidente que dejó en el suelo al A380 -sufrió daños en las alas cuando maniobraba en tierra-, el avión de pasajeros más grande del mundo, que al final pudo hacer una demostración gracias a un aparato con los colores de la compañía Korean Air.

Los dos gigantes del sector, Airbus y Boeing, no están solos en la pista de Le Bourget. Los brasileños, canadienses y chinos buscan un lugar en el sector.

Tercer fabricante aeronáutico mundial, el brasileño Embraer anunció 39 nuevos pedidos para la familia de E-jets que tienen un precio en catálogo de 1.700 millones de dólares (unos 1.190 millones de euros).

El canadiense Bombardier registró un pedido firme de 10 aviones CS100 por un monto de 616 millones de dólares. Pero son sobre todo los chinos los que atrajeron las miradas. Los visitantes se agolpaban ante la maqueta del primer avión comercial chino de la historia: el C919 del fabricante Comac, cuyo primer vuelo está previsto para 2014 y su puesta en servicio para 2016.

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