Bacterias que mejoran los cultivos

La I+D es ese sagrado mandato de la modernización que España casi siempre malcumple. ¿Tenemos remedio? ¿Hay esperanza? Ahí está el proyecto NNTT-Abioagrin, consistente en aplicar nuevas tecnologías a la mejora y sostenibilidad de la producción agrícola, para demostrar que sí. Dos son las metas: la búsqueda de alternativas respetuosas con el medio ambiente, así como la actuación sobre cultivos de alto interés económico y social para Andalucía -hortícolas, olivar, maíz, arroz y frutos rojos, mediante productos ecológicos no dañinos-. La idea es utilizar microorganismos como, por ejemplo, bacterias aisladas en los propios campos de cultivos, para crear fertilizantes y controladores de enfermedades agrícolas que sean naturales y respetuosos con el entorno y que, combinados con productos químicos comúnmente utilizados en el sector, potencien su eficacia con dosis menores de estas sustancias.

NNTT Abioagrin cuenta con un presupuesto de 2.732.807 euros y tres años de duración (2010 -2013) financiado, en un 75%, por el Centro para el desarrollo tecnológico industrial (CDTI). Para el desarrollo de la investigación se ha creado un consorcio formado por seis empresas (AMC Chemical, Biomasa Peninsular, Fertiberia, Resbioagro, AGQ Labs y SAT Grufesa) y la colaboración de diversas entidades: las universidades de Sevilla y Córdoba, el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (CSIC-Sevilla), el Centro de innovación y tecnología agroalimentaria (Citagro), el Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE) y la Fundación Caja Rural del Sur, que gestiona el seguimiento del proyecto y la posterior difusión de resultados.

Dentro del consorcio, cada empresa es responsable de una de las seis actividades en las que se divide el proyecto. En primer lugar se procederá al aislamiento de microorganismos en su entorno natural, la producción de compost (abono orgánico a partir de los propios residuos agrícolas) y desarrollo de bio-agroinsumos, que son los productos utilizados en cultivos tales como abonos, fertilizantes o plaguicidas y que, en este caso, serán naturales, sin uso de químicos. Otra acción es el diseño de nuevas sondas de succión para la aplicación de los concentrados de bacterias, estudios de impacto medioambiental y aplicación de los productos.

Khalid Akdi, director técnico del proyecto y también director de I+D de AMC Chemical, destaca que el germen de NNTT Abioagrin se encuentra en el uso que en agricultura se hace de ciertos productos y tratamientos como los pesticidas que generan problemas medioambientales. Por ejemplo, en la desinfección de suelos, "práctica fundamental sobre todo para el cultivo de hortícolas", se utilizan biocidas y fumigantes de síntesis. Pero muchos de esos tratamientos químicos ya no se comercializan por su toxicidad. De hecho, la UE ha legislado al respecto y ya en 1991 (Directiva 91/414/CEE), de mil fitosanitarios en uso sólo autorizó el 26%. Posteriormente, en 2009, el Reglamento (CE) 1107/2009 derogó aquella directiva (y la 79/117/CEE) y las prohibiciones se convirtieron en norma de aplicación directa incluida en el ordenamiento jurídico de los estados miembros.

Este proyecto no pretende sustituir a los químicos cuyo uso está permitido en agricultura, sino su combinación con microorganismos naturales, no modificados genéticamente y aislados directamente en los cultivos andaluces en los que, posteriormente, se utilizarán. Este uso conjunto "puede permitir la captación de los fertilizantes químicos de forma más eficiente por parte de las plantas y minimizar el impacto ambiental", indica Manuel Megías, presidente de ResBioAgro y catedrático de Microbiología de la Universidad de Sevilla. "La verdadera innovación se encuentra en el diseño de los sistemas de aplicación de los microorganismos, que es lo que aportará la eficacia de éstos", subraya Akdi. Megías añade que los nuevos sistemas "implicarán también un seguimiento innovador de las bacterias aplicadas como inoculantes" y no serán destructivos, por lo que colaborarán con el desarrollo de una agricultura respetuosa con el entorno. Además, el proyecto pretende utilizar residuos derivados de los cultivos para elaborar compost de biomasa vegetal con un alto valor añadido", indica Akdi."Los residuos vegetales se aplicarían como materia orgánica en los mismos cultivos que los generan, permitiendo una sostenibilidad del sistema agrícola. Este reciclaje supondría la creación de empleo y la generación de riqueza local mediante la instalación de fábricas de tratamiento de residuos vegetales para generar este compost", afirma el profesor Megías.

En la actualidad, "la necesidad de incrementar la productividad y garantizar el suministro de alimentos ha reducido el potencial de uso de compuestos de origen biológico en la agricultura", afirma Akdi, y eso es lo que desean cambiar .

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