Cepsa logra un récord de producción en Huelva y eleva su inversión medioambiental

  • La recuperación del mercado nacional permite conseguir niveles de refino nunca alcanzados

Si hay un sector convulsionado desde hace meses por los vaivenes de los nuevos mercados y que ha visto cómo su precio se desplomaba es el del petróleo. Pese a ello, las factorías de La Rábida y Palos de Cepsa batieron el año pasado sus respectivos récords de producción, tanto en la de refino de petróleo como en la planta química. Eso, junto con los datos del crecimiento de la inversión medioambiental en las dos plantas onubenses, son los datos más significativos de la Declaración Medioambiental presentada ayer por los directores de ambas localizaciones, José Antonio Agüera y Agustín Bonilla, y el responsable de Protección Ambiental del site, Antonio García Sánchez.

El primero de ellos indicó que la producción alcanzó 9,2 millones de tonaladas de crudo procesado en la Rábida y 1,08 millones de productos derivados como el fenol o la acetona que hacen de Palos la primera planta del mundo en este tipo de productos. Explicó que se explica "tanto por la eficiencia de la factoría, que se encuentra siempre por encima del 85% de nuestra capacidad", como por el "pequeño repunte experimentado en el mercado nacional, que ha crecido en un 3%", lo que compensa el "estancamiento registrado en los mercados europeos, algo que a medio plazo no se va a mover". Sobre la facturación de 2015, aún no cerrada, señaló que "se mantendrá en niveles parecidos a los del pasado, ya que a pesar de que el precio del petróleo continúa en niveles muy bajos, todavía contamos con niveles de márgenes razonables, por lo que los resultados no han sido nada malos".

En lo que se refiere a la Planta Química de Palos, su director, Agustín Bonilla, quiso poner el acento en la ampliación llevada a cabo en la misma en 2014, algo que les ha hecho incrementar su producción en un 20,45%, hasta los 1,08 millones de toneladas, por primera vez en la historia".

La inversión medioambiental llegó en 2015 a los 11,4 millones de euros, es decir, un 19% más que en el ejercicio anterior, una partida que se destinó a proyectos relacionados con la mejora de la eficiencia energética, la reducción de emisiones atmosféricas y el tratamiento de los efluentes líquidos. Desde 1997, las dos instalaciones han invertido 318 millones de euros y sólo el año pasado en los gastos ambientales (aquéllos destinados al mantenimiento de las políticas aplicadas en la empresa) se alcanzaron los 35,2 millones.

Esa apuesta permite conseguir una tasa de cumplimiento de los objetivos totales medioambientales similar en los dos centros, que llegaron al 98%, nivel en el que destacaron las actuaciones para la mejora de la gestión y reducción de emisiones, vertidos y residuos que los responsables de la empresa señalaron que "se desarrollaron de una manera destacable". Agüera reconoció que "hacer público año a año los datos ambientales, además de un ejercicio de responsabilidad social y de transparencia informativa, es un informe preciso de la evolución, del esfuerzo inversor y de la voluntad constante por mejorar con cada proyecto, en los que se aplica la última tecnología que nos permite mantenernos como referentes".

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