España luchará por mantener su cuota en el reparto de fondos de la nueva PAC

  • El presidente del FEGA cree que la Unión Europea mantendrá el 'statu quo' actual

La botella se puede ver medio llena o medio vacía. Pero cuando se trata de la Unión Europea, el problema es que la botella es opaca. Al menos eso es lo que ocurre a la hora de vaticinar los derroteros de la futura Política Agraria Común (PAC), que debe entrar en vigor a partir de 2014. El único esbozo es el documento presentado hace dos semanas por la Comisión Europea, en el que se aboga, con la habitual prosa abstracta de Bruselas, por un mayor compromiso medioambiental de los productores e imponer topes a la cuantía de las subvenciones.

Pese a la vaguedad de la Comisión, el presidente del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), Fernando Miranda, es optimista, aunque reconoce que queda por delante una larga pugna para que España pueda mantener su porción. "El año pasado se filtró una revisión presupuestaria de la PAC bastante radical de la que no se volvió a saber nada. Y ahora nos encontramos con algo más parejo con lo que queremos los estados miembros", señaló Miranda, que dirige desde hace cuatro años el órgano del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino que gestiona el abono de los más de 7.650 millones en ayudas que cada año reciben los agricultores españoles.

El presidente del FEGA, que fue invitado por Barclays para analizar la futura PAC en Sevilla ante más de un centenar de clientes de la división agrícola de la entidad, señaló que la nueva estrategia estará marcada por dos hechos. "El presupuesto comunitario no va a aumentar, y los países que se acaban de incorporar reivindican incrementar los niveles de ayuda que reciben, como nosotros hicimos a finales de los ochenta", desgranó Miranda, que subrayó que "aún es muy prematuro aventurar cifras" aunque cree que no habrá cambios radicales.

"El propio documento habla en dos lugares de que no va a romper excesivamente el statu quo y no pretende estados ganadores ni perdedores", manifestó el presidente del FEGA. Además, recordó que la presidencia española de la UE logró evitar la exclusión de la agricultura de las líneas maestras de la Estrategia Europa 2020, lo que "nos hace atisbar que la nueva PAC sea una política fuerte".

A tenor de la parsimonia de la burocracia comunitaria, aún quedan por delante muchos meses antes de que se aclaren estos interrogantes. Ésta será la primera PAC negociada tras la aprobación del Tratado de Lisboa, lo que supone que el Parlamento colegisla con la Comisión. A mediados de 2011 ambos órganos emitirán sendos informes y tendrán que llegar a una postura común, que no se espera alcanzar hasta el año 2012. Será el momento de hacer números.

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