"España puede enseñar cómo se hace banca al resto del mundo"

  • Expertos reunidos por el Observatorio Económico de Andalucía coinciden con Zapatero en que el sistema financiero es el mejor entre los países desarrollados

Algunos expertos coinciden con Zapatero: España sí tiene uno de los mejores sistemas financieros del mundo. Ayer lo sostuvieron tanto Joaquín Maudos, profesor investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas como José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. Ambos participaron en el Foro Económico 2009 que organiza el Observatorio Económico de Andalucía en el Parador de Carmona.

"A día de hoy tenemos uno de los sistemas más solventes del mundo desarrollado", afirma Díez, que se atreve a afirmar, incluso, que las entidades españolas pueden enseñar finanzas a muchos países, "ya que ellos no saben hacer banca minorista, y nosotros sí".

Díez asegura que en España no se ha hecho lo que él llama "banca de activos", entre otras cosas gracias a que el Banco de España ha obligado a incluir el riesgo dentro de las balances. En Estados Unidos, por el contrario, se han colocado activos dudosos en paraísos fiscales, asumiendo en muchos casos un riesgo que el capital de las entidades no podía asumir.

Maudos, por su lado, afirma que el punto de partida de las cajas y bancos españoles era envidiable en 2007. La rentabilidad era un 90% mayor que la media europea, el ratio de eficiencia también estaba mejor y las provisiones por morosidad eran "un referente internacional", con un nivel de cobertura del 144%.

La solidez no significa que no vengan curvas. "Si, como pasó en Nueva Orleans, caen todos los muros de contención, todos los bancos se ven afectados; pero los que estén cerca de la presa o mal construidos se hundirán, y a los de la ladera no les pillará el golpe, aunque se puedan ver afectados los cimientos, que en este caso sería la morosidad", dice Díez, que se remite, para atestiguar que los bancos españoles no se han visto tan afectados, al hecho de que "el plan de salvamento haya sido ridículo, en comparación con el PIB".

La base es mejor, pero España no es inmune. Es más, Maudos afirma que "lo peor está por llegar". "Aumentará la morosidad, caerán las provisiones y el beneficio, y se darán ampliaciones de capital y reestructuraciones, aunque habrá que diferenciar entre entidades".

El problema ha sido que el crecimiento español estaba siendo financiado por el ahorro exterior. Cuando llegó el crack, el grifo se cerró. "Entre abril y diciembre de 2008 el mercado de capitales estuvo bloqueado, y ahora estamos viviendo los efectos. Es como lo de la anchoa: si vedan la pesca en el Cantábrico, no la encontraremos en los supermercados". Y el supermercado, en este caso, es el crédito a familias y empresas.

Otro lastre es la exposición al ladrillo. Maudos sostiene que el peso del crédito a la construcción -incluyendo préstamos para constructores, promociones inmobiliarias y compra de viviendas- es del 60%. Y si la morosidad es del 4,4%, en el sector es del 7,6%. ¿Solución? Reducir ese peso. "Ahora hay 600.000 viviendas pendientes de vender y 400.000 iniciadas, en total un millón; el ritmo de venta es de 250.000 por año, por lo que el stock se debe absorber en cuatro años", dice Díez. Aquí pide la intervención del Estado para que acelere este proceso y pueda contribuir a bajar los precios "mediante la conversión de 300.000 viviendas en protegidas". Cree que eso daría salida a la demanda, que sigue ahí. Lo dicen las encuestas: el 85% de los españoles quiere una vivienda en propiedad, "y el modelo productivo lo marcan los ciudadanos". Díez ve, de todas formas, un riesgo: que los precios se hundan. Entonces, al perder los inmuebles todo su valor, España correría el riesgo de sufrir una descapitalización, "y hasta ahora, que se sepa, no se han ido los capitales".

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