Gómez, convencido de que los resultados del 22-M han influido en la negociación colectiva

  • El ministro de Trabajo acusa a la patronal del fracaso de las negociaciones y admite que las propuestas que presentó el 30 de mayo "no permitían alcanzar un acuerdo".

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El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, aseguró que el texto presentado por la CEOE a los sindicatos el lunes pasado, en el que volvía a una posición de máximos respecto a la reforma del sistema de convenios colectivos sin tener en cuenta lo negociado previamente, "no permitía alcanzar un acuerdo". En declaraciones a los medios de comunicación tras inaugurar una jornada sobre el desempleo juvenil en el Consejo Económico y Social (CES), el ministro dijo que "hubiera sido mejor culminar un acuerdo antes de las elecciones", ya que cree que ha habido "una influencia clara" en la CEOE de la nueva situación política.

A su juicio, hubiera sido "más útil" que sindicatos y patronal hubiesen cerrado la reforma en abril con lo que se había acordado hasta ese momento. "Se equivocan quienes creen que es mejor que las reformas se queden sin hacer a la espera de que llegue otro Gobierno", aseguró Gómez, que insistió en que la llegada de un nuevo Ejecutivo es "una hipótesis", mientras que las reformas son una necesidad que mantienen a España lejos de los países que han necesitado el rescate financiero de la Unión Europea.

Según explicó, la reunión que CEOE, CCOO y UGT mantuvieron el pasado 30 de mayo tendría que haber servido para ordenar y concretar las materias que ya se habían acordado para que Trabajo las concretara en un texto normativo que aprobaría el Gobierno y sería remitido al Parlamento, con la intención de que entre en vigor en otoño. Sin embargo, dijo el ministro, ese día la patronal puso encima un documento con una "visión" de la flexibilidad interna en el ámbito de las empresas (cambio de jornada, funciones o traslados) que no permitía llegar a un acuerdo.

"Se establecían mecanismos de flexibilidad interna absolutamente todos sometidos a la libre decisión del empresario", afirmó Gómez, que aludió también a la pretensión empresarial de que los convenios dejen de tener efecto cuando expiren, eliminando la llamada ultraactividad (prórroga automática de los convenios colectivos vencidos). En su opinión, estas dos cuestiones son incompatibles con "un gran acuerdo de negociación colectiva" que incluyera la flexibilidad interna negociada y la protección de los trabajadores cuando los convenios expiren, recurriendo a la mediación y el arbitraje para cuando no hubiera acuerdo entre patronal y sindicatos.

El Gobierno, aseguró, ha estado muy pendiente de la negociación y ayudando "cuando se le ha requerido" con textos o propuestas, por lo que considera que "a estas alturas nadie puede imputarle responsabilidad alguna". En este sentido, dijo que el Ejecutivo ha dejado que la negociación entre sindicatos y patronal se prolongara más allá de la fecha inicialmente prevista porque el acuerdo parecía posible.

Por otra parte, confirmó que el decreto ley con la reforma de la negociación colectiva, que el Consejo de Ministros aprobará el próximo viernes, no regulará el mecanismo de fijación de salarios, puesto que sería "constitucionalmente imposible". "En un país libre el Estado no puede fijar las condiciones salariales de los empleados del sector privado", subrayó y recordó que existe un acuerdo para el periodo 2010-2012, con el que patronal y sindicatos pactaron la moderación salarial para esos tres años. "Nuestro problema hoy no es que no tengamos moderación salarial, sino que debemos mantenerla hasta que recuperemos la competitividad, pero en ello la ley no puede ni debe actuar", insistió.

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