Suárez baraja dejar la presidencia de CASA por tensiones con la matriz Airbus

  • Conflictos con Tom Enders, presidente de Airbus, en plena integración de la filial española en la firma, llevan al máximo responsable en España a replantearse su continuidad · El grupo reconoce roces, pero no su salida

A EADS y, particularmente, a su filial Airbus, le crecen los enanos. A todos los quebraderos de cabeza sufridos por el consorcio aeronáutico por los retrasos de casi todos los programas lanzados en los últimos años -léase el superjumbo A380 o el avión militar A400M-, se suman ahora problemas internos derivados de la reorganización de la compañía. Y es que la integración de la división española de aviones militares, MTAD, en Airbus está trayendo cola. El último capítulo apunta ni más ni menos a que el máximo responsable de aquélla y presidente de EADS-CASA, Carlos Suárez, baraja su salida de la empresa por las tensiones provocadas por la reestructuración.

Según pudo confirmar este periódico a través de fuentes cercanas a la compañía, las diferencias de Suárez con Tom Enders, presidente de Airbus, a causa del peso final que tendría España en la nueva configuración y sobre quién recaería la responsabilidad de la filial de transporte militar -que pasa de llamarse MTAD a denominarse Airbus Military-, podrían estar detrás de su posible dimisión. En este sentido, las fuentes describen "un gran malestar en el seno de la dirección de la empresa en España y una gran preocupación por parte de Suárez, que se encuentra desubicado dentro de los nuevos planes del grupo aeroespacial".

En cualquier caso, los motivos que estarían detrás de la salida de Suárez obedecerían a estas cuestiones y "nunca" al programa del avión militar A400M -cuyo montaje final se lleva a cabo en Sevilla-, hasta ahora bajo la responsabilidad de la división española MTAD. "Los retrasos del proyecto bajo ningún concepto son imputables a España y, por tanto, tampoco a Carlos Suárez, ya que los contratiempos han venido de la mano tanto de la formulación errónea del contrato como de los problemas en los motores, ambos fuera de nuestro alcance", sentencian.

Por su parte, el rotativo británico Financial Times también ratificó ayer estos enfrentamientos. Señaló que la integración de la división militar en Airbus podría reavivar las profundas tensiones nacionales en el liderazgo del consorcio aeronáutico, compuesto fundamentalmente por accionistas franceses, alemanes y españoles. Asimismo, la operación habría supuesto que Airbus, con sede en Toulouse (Francia), fuera designada para tener un control directo sobre las operaciones referentes a la aviación militar en España, algo que habría provocado malestar en la división española.

Desde Airbus intentaron quitar importancia al asunto. "Puede que haya habido roces entre Suárez y Enders, pero esto no quiere decir que ninguno de los dos vaya a dejar la compañía", indicaron. Fuentes autorizadas de la división de EADS insistieron en que, cuando una empresa atraviesa un proceso de reorganización como el suyo, siempre hay gente que se siente "descontenta", pero que se pueden solventar los malentendidos sin problema. En cualquier caso, quisieron dejar claro que, "hoy por hoy, Carlos Suárez sigue ocupando su cargo; oficialmente, no se ha producido ningún cambio al respecto". Asimismo, hicieron hincapié en que, los enfrentamientos que puedan haberse dado entre ambos, "no deben elevarse al nivel político". "Es lo mismo que cuando Enders discute con Brégier -director general de Airbus-, no quiere decir que los gobiernos alemán y francés estén en pie de guerra", ejemplifican.

Los sindicatos, por su parte, manifestaron su preocupación por la situación y pidieron conocer el impacto que tendrá en las plantas y el empleo español la operación de integración de CASA en Airbus.

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