Zapatero hablará con Rajoy, patronal y sindicatos sobre la cumbre del G20

  • El presidente del Gobierno pondrá como ejemplo en la cita la solidez del sistema financiero español y su modelo de supervisión · España defenderá la "máxima transparencia" de los organismos internacionales

Una semana. Éste es el tiempo con el que cuenta España para preparar su participación en la cumbre del G20 en Washington. Con este objetivo, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer que en los próximos días mantendrá una ronda de consultas con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, los agentes sociales (empresarios y sindicatos), las entidades financieras y algunos expertos para que le hagan llegar sus propuestas y posiciones ante la cita.

Después de que el viernes se hiciera oficial la presencia de España en la cumbre, Zapatero recalcó que el país ha dado un "paso de extraordinaria importancia" con su presencia en la cumbre del G20 y agradeció al jefe de Estado francés y presidente de turno de la UE, Nicolás Sarkozy, y al de EEUU, George W. Bush, "anfitrión del encuentro", el haber permitido y facilitado que España asista a este encuentro. "Han sabido reconocer la realidad de España y, lo que es más importante, han sabido y han querido comportarse como amigos", manifestó.

España participará en la cumbre con uno de los cinco puestos europeos en el G20 gracias a que este semestre Francia tiene dos -uno como miembro del G8 y otro como presidencia de la UE-, pero Zapatero apuntó que España estará en todo el proceso de reforma del sistema financiero internacional, no sólo en esta primera cita, porque "es lógico pensar que de la cumbre de Washington, aparte de contenidos, salga una metodología de trabajo para llevar a cabo las reformas". "Si trabajamos bien como país, más allá de la cumbre del 15, consolidaremos nuestra posición como un actor global relevante", remachó.

Incidió en que España participará en esta cumbre con voz propia, "exactamente igual que todos los que van a acudir" y "como lo que es, la octava potencia económica del mundo". El Gobierno español, subrayó, podrá "participar directamente" en las propuestas para configurar un "futuro más previsible, más ordenado, controlado y más justo".

Además, subrayó que a su juicio con esta cumbre de reforma financiera se abre "una nueva etapa" en la que "lógicamente también habrá que evaluar los formatos y los grupos que existen", en referencia al G8, el G13 o el G20.

El jefe del Ejecutivo avanzó, además, que su posición en la cita será defender una "exigencia máxima de transparencia y supervisión" del sistema financiero para "no dejar espacios vacíos o sombras" sobre la supervisión de las entidades y de los productos financieros y, además, expresará la experiencia del sistema de supervisión español, todo ello en consonancia con la posición europea acordada el viernes en Bruselas. Así, España se presentará como ejemplo a seguir por los demás países, sobre todo, en lo que a modelo de supervisión y control se refiere, y defenderá que el nuevo sistema financiero internacional cuente con medidas preventivas como las provisiones a las que están obligadas a dotarse los bancos españoles.

Zapatero defendió que ante la reforma hay que apostar por una regulación "muy exigente" del sistema financiero" porque sólo así se dará confianza a los mercados y a los inversores. "Como se ha demostrado, si un sistema financiero entra en crisis, tiene un impacto sobre toda la economía", argumentó. Admitió, además, que la tarea que tienen ante sí los países que participarán en la reunión es "altísima" y "una gran responsabilidad para con todos los ciudadanos del mundo" en la que España quería "estar desde el principio".

En su comparecencia en la Moncloa, el jefe del Ejecutivo expresó también su agradecimiento a los líderes europeos y de otros países que han respaldado la presencia de España en la cumbre, porque de esta forma se ha reconocido "el proceso de modernización" emprendido por España en los últimos 30 años y también su "capacidad de interlocución con otros países" y de este modo quiso recalcar que el éxito, más que del Gobierno, es "de todos los españoles".

"Me importa que el reconocimiento sea para España, ser un presidente y un Gobierno en democracia es transitorio, pero el reconocimiento de un país es lo que permanece en el tiempo", indicó. A su juicio, todos los españoles pueden estar "satisfechos" porque la presencia en esta cumbre era un objetivo que "no era fácil de conseguir" y lo que se ha logrado es el reconocimiento de 30 años de "camino brillante" por parte de la democracia española.

Para Zapatero, al cabo de estos 30 años ha llegado el momento de que la comunidad internacional reconociera a España "como una potencia" y por eso la cumbre de Washington representaba "un objetivo en el que merecía la pena empeñarse". Eso sí, advirtió que ahora España tiene que "perseverar en la tarea".

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