Economía

El abaratamiento del despido se perfila como gran obstáculo del diálogo social

  • Corbacho admite que la negociación entre sindicatos y patronal se verá afectada si la CEOE sigue apoyando esta medida · Zapatero insiste en que "bajo ningún concepto" tolerará su abaratamiento

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Las intervenciones políticas de este fin de semana con motivo de las campañas electorales en Galicia y País Vasco, especialmente las de Zapatero, han intensificado aún más el debate sobre el abaratamiento del despido. La semana pasada lo lanzó el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien critico las dificultades para rescindir los contratos que tienen los empresarios españoles. Con entusiasmo, la CEOE apoyó la medida, pero el Gobierno se apresuró a decir no.

Ayer mismo, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, admitía en Jaén que si la patronal sigue insistiendo en abaratar los costes del despido el diálogo social puede quedar afectado. Por eso pidió a los empresarios una "reflexión más serena, más tranquila y de largo recorrido". "Todos tenemos que reflexionar sobre este mercado dual que tenemos en España -continuó-, en el que un 30% del trabajo es muy precario, para ver cómo lo podemos a la larga dotar de medidas para que deje de ser precario y pueda ser más seguro". Corbacho negó la mayor. Dijo que el mercado laboral no es rígido y que eso queda demostrado porque de los 16 millones de contratos que se firman en España en un año 14 son temporales. "Si tan rígido fuera no se hubieran destruido un millón de puestos en tan poco tiempo", resaltó, al tiempo que negó que sea cierto que vaya a aumentar el empleo "si a un empresario se le dice que contrate a alguien porque lo podrá despedir con menos días de indemnización".

Por su lado, Zapatero ha hecho de este asunto una cuestión clave en sus mítines de fin de semana. Ayer, en La Coruña, dijo que "pierden el tiempo" quienes le reclaman que facilite el despido libre. No lo hará, dice, "bajo ningún concepto". El sábado utilizó palabras muy similares en Vitoria. Ayer quiso ofrecer un guiño a "trabajadores y sindicatos", no a los empresarios, porque son los que arriman el hombro en situaciones de crisis, lo que demuestra, en su opinión, que "son quienes más dificultades tienen quienes más colaboran y saben dar más". Zapatero aprovechó para atacar a "quienes quieren congelar las pensiones, dedicar menos gastos a la sanidad, a la educación y a facilitar el despido".

¿Qué dice la oposición? Rajoy no se pronuncia sobre su posición, pero sí aprovecha para arremeter contra Zapatero, al que no le concede ninguna autoridad para hablar del despido, ya que es autor "la peor política económica de España" y la que ha provocado que más personas hayan perdido su puesto de trabajo desde que España recuperó la libertad.

Ha recordado que cuando Zapatero llegó al Gobierno, en 2004, España era el país de la Unión Europea que más crecía y donde más empleo se creaba, mientras que hoy es el que menos crece y donde más empleo se destruye. "Ese es su balance, y no se puede confiar en alguien que ofrece ese balance", añadió, antes de lamentar que "hable de lo que habla cuando es absolutamente incapaz de resolver los grandes problemas del país".

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