La crisis dinamita la paz social

  • La CEOE reivindica los ERE como el sistema "más saludable" para reducir plantillas y reclama que no se autoricen indemnizaciones de 45 días · Méndez replica que esos postulados son propios de "saqueadores"

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Buena parte de las esperanzas de que los agentes sociales trabajen juntos contra los devastadores efectos de la crisis saltaron ayer por los aires. La paz social, ese remanso de tranquilidad que en los últimos años de bonanza económica redujo a su mínima expresión los contenciosos entre patronal y sindicatos, parece resquebrajarse ahora que el viento sopla en contra. La jornada de ayer atestiguó que algo comienza a ir bastante mal en la siempre complicada relación entre las organizaciones que representan a empresarios y trabajadores.

El fuego lo abrió por la mañana el presidente de la CEOE, quien a la salida de una comparecencia pública para analizar el futuro de la energía nuclear no dudó en afirmar que los expedientes de regulación de empleo (ERE), la gran amenaza para los trabajadores en vísperas de la temida recesión, son el sistema "más saludable" para ajustar las plantillas en el seno de las empresas con problemas. Gerardo Díaz Ferrán fue más allá e incluso pidió a las autoridades laborales que se encargan de dar luz verde a esos trámites que los aborden "dentro de la legislación vigente" y no lleven las reglas "al máximo". Esto es, "que no se exija el pago de indemnizaciones cercanas a los 45 días por año porque eso hace imposible los ERE y al final las empresas terminan cerrando".

El líder de la patronal reiteró que el principal problema al que se enfrentan las empresas es que no están obteniendo los créditos para su funcionamiento. "Pedimos fórmulas para que las empresas puedan seguir teniendo esos créditos y podamos parar la destrucción de empleo" tras el dato "muy preocupante" de paro de octubre, insistió.

Díaz Ferrán incidió en que el principal problema de las empresas, especialmente de las pymes, es que les concedan los créditos que necesitan para tesorería y para capital circulante, de manera que puedan pagar las nóminas a fin de mes y responder ante sus proveedores, para que no ocurra como con muchas empresas "que terminan en concurso de acreedores, lo que conlleva la destrucción de empleo". Y es que, a su juicio, hay empresas que lo están pasando "muy mal" por el fuerte retroceso del consumo, que se traduce en menos ventas, menos ingresos y en reducción de plantillas.

El fuego estaba abierto y la respuesta más contundente llegó de boca del secretario general de UGT. Cándido Méndez lanzó un duro ataque contra los empresarios que, contra la crisis, defienden el abaratamiento del despido como "vieja receta". A ese sector de la patronal no dudó en llamarle "saqueadores". Méndez denunció que "hay quien sigue diciendo que los trabajadores son unos vagos, que los sindicatos no cumplen con su papel, que plantean que hay que acabar con la cláusula de revisión salarial en los convenios, los que plantean recetas que no tienen ningún fundamento". Frente a esos planteamientos, defendió las medidas financieras puestas en marcha por el Gobierno para aportar liquidez al sistema y pidió que no se queden por los "recodos" del sistema y lleguen a empresas y familias.

Para el secretario general de UGT, los principales objetivos de la negociación colectiva en 2009 deben ser mantener el empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores, y, "cuando se pueda", tratar de mejorar los salarios en aquellos sectores en fase aún expansiva. Además, apostó por ahondar en la reducción de la siniestralidad y la temporalidad, así como proteger el empleo de los jóvenes y mujeres, y por impulsar la formación profesional.

Frente a las pretensiones de la CEOE, Méndez defendió que el mantenimiento o incluso incremento de los salarios es compatible con la generación de empleo en plena crisis y con la moderación de los niveles de inflación. En su opinión, poder adquisitivo y empleo se "refuerzan mutuamente".

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